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LUN, 19 OCT 2026
Vida

Remediar, el botiquín que se vació: qué hay detrás del recorte que deja a los centros de salud con apenas seis medicamentos

De 128 fármacos a solo seis. Antibióticos, jarabes pediátricos y medicación para diabetes ya no llegan a los dispensarios del primer nivel de atención. La voz de un funcionario cordobés y el impacto concreto en los pacientes que solo tienen al Estado como garantía de acceso.

EB
Elena BianchiSociedad · · lectura 4 min
Remediar, el botiquín que se vació: qué hay detrás del recorte que deja a los centros de salud con apenas seis medicamentos

Son las siete de la mañana y la puerta del centro de salud todavía está cerrada, pero ya hay una fila corta de vecinos que esperan la apertura. Vienen por lo de siempre: un antibiótico para el chico que arrancó con fiebre en la madrugada, un antiinflamatorio para la abuela que se tropezó en la cocina, un frasco de jarabe que el pediatra recetó la semana pasada. Hace un tiempo, ese botiquín de mano estaba casi siempre completo. Hoy, según datos que circulan entre autoridades sanitarias y que afectan a miles de bocas de expendio en la Argentina, esos productos ya no están. Y eso cambia, en silencio, la vida cotidiana de la gente que solo tiene al Estado como garantía de acceso a la salud.

De 128 medicamentos a seis: la dimensión del recorte

El programa Remediar, que durante más de dos décadas abasteció al primer nivel de atención con medicamentos gratuitos, pasó de distribuir 128 productos a apenas seis. Los que siguen llegando están vinculados a tratamientos cardiovasculares. Entre los que ya no se reparten figuran antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos, vitaminas y fármacos para personas con diabetes: todos productos de uso frecuente en la consulta diaria del centro de salud del barrio.

El recorte no es de ahora, y eso lo dice con nombre y apellido uno de los funcionarios que está mirando el problema de cerca. Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba, lo resumió con una frase que describe tres años de deterioro progresivo. Le pongo sus comillas textuales, porque vale la pena leerlo despacio: Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. Y agregó una advertencia que en boca de un funcionario suena, más que a amenaza, a diagnóstico: seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema.

Klein aclaró, eso sí, que los hospitales provinciales cuentan con farmacia hospitalaria propia y están operativos. Pero también señaló que absorber todo el caudal de consultas que antes resolvían los centros de primer nivel representa un riesgo serio para su funcionamiento. Es como si una cocina barrial dejara de servir el plato del día y el restaurante del centro tuviera que hacerse cargo, sin que le hayan ampliado los fuegos ni los meseros.

  • Antibióticos de uso habitual en la consulta del primer nivel.
  • Antiinflamatorios y analgésicos frecuentes.
  • Jarabes pediátricos que se retiraban en el centro del barrio.
  • Vitaminas y suplementos.
  • Medicación crónica para personas con diabetes.
  • Lo único que sigue llegando: fármacos vinculados a patologías cardiovasculares.

Qué dice la Nación y qué se discute en el COFESA

Córdoba busca desde hace semanas una reunión formal con autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance del recorte. En los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud, el COFESA, la posición del gobierno nacional fue que el programa debía concentrarse en patologías cardiovasculares. Es decir, la decisión de fondo ya fue comunicada, aunque la letra chica del impacto territorial todavía se está discutiendo provincia por provincia.

Mientras tanto, en el mostrador de cada centro de salud del país, la traducción es concreta y bastante más dura que cualquier comunicado. La persona que antes retiraba su medicación en el dispensario del barrio hoy tiene que moverse hasta un hospital público, si es que ahí la consigue. Eso implica más traslado, más tiempo perdido, más plata en colectivo y, en muchos casos, la decisión de postergar la consulta o directamente no hacerla. Para quien tiene obra social o prepaga, el tema es casi invisible. Para quien solo cuenta con la salita del barrio, es un cambio que se siente en el cuerpo.

“Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema.”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba

Vuelvo a la fila de las siete de la mañana, que ya es un poco más larga. La chica del segundo lugar acarrea a un nene dormido sobre el hombro y le cuenta a su vecina que la receta del antibiótico se venció y que hoy va a ver si le dan algo. El olor a café del kiosco de la esquina se mezcla con el ruido de la persiana metálica que están por levantar. La escena es la de siempre, la de cualquier barrio. Lo que cambió es lo que hay detrás de ese mostrador, y lo que cambió es mucho. Como dijo Klein, viene de hace rato y no parece que vaya a resolverse pronto.

EB

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