Raimondo se sacó la mufa y le llenó la red a Sassuolo: ahora manda él en la Serie A
El delantero de Frosinone firmó un hat-trick en el 4-2 al Sassuolo, quedó como máximo artillero del calcio con ocho goles y dejó al Toro abajo en la tabla.
Lo vi picar la pelota con el pecho, girarse y meterla al lado del palo como si estuviera jugando un picado en el patio de la escuela. Antonio Raimondo, 22 años, nacido en Rávena, se mandó una actuación de esas que uno no se olvida y le dio a Frosinone un 4-2 que todavía estoy masticando mientras escribo.
Cinco goles en 36 minutos, con Raimondo como verdugo
El partido fue una montaña rusa desde el arranque. Calò abrió a los 9 con una recuperación alta, Berardi empató a los 15 con una corrida por derecha que me hizo acordar a las viejas escapadas del Morumbí, y a los 26 el nueve local empujó un centro desde la derecha para poner las cosas 2-1. Cuatro minutos después llegó la perlita: Caleta-Car peinó hacia atrás, Muric salió a cortar y se quedó a medio camino, como cuando un compañero se traba con la pelota en el borde del área chica. Raimondo no aflojó la marca, controló de pecho y la puso suave para el 3-1.
Thorstvedt descontó con un remate cruzado antes del descanso y dejó el primer tiempo 3-2, con más emociones que un clásico de los lunes. En el complemento la cosa se serenó hasta que a los 57 un centro desde la izquierda dejó la pelota boyando en el área: Muric tapó un cabezazo de Ghedjemis, pero el rebote le quedó servido a Raimondo, que entró como nueve de raza y selló el triplete.
- Goles de Raimondo en la temporada: ocho en ocho partidos oficiales.
- Siete de esos tantos fueron en la Serie A, uno más que Donyell Malen.
- Lautaro Martínez, que venía siendo referencia, suma cinco y quedó tercero.
- El técnico Massimiliano Alvini lo sacó a los 90 con la ovación de todo el Benito Stirpe.
Mirando los números de frío, el pibe de Rávena pasó de promesa a líder del ranking de goleadores del calcio en una tarde. Y lo hizo sin regalarle nada a nadie: los tres tantos fueron adentro del área, con definición corta y oportunismo de nueve clásico.
¿Puede sostener este ritmo? La pregunta del millón
Mantener ocho goles cada ocho partidos durante todo el año es una empresa casi imposible, incluso para los monstruos que suelen ganar la Bota de Oro. Pero Raimondo ya avisó que tiene el arco entre ceja y ceja, y el próximo compromiso de Frosinone, otra vez en casa, va a servir para ver si esto fue un destello o el arranque de algo serio. Yo, mientras tanto, me quedo con la imagen del pibe picando la pelota con el pecho: de esas que te reconcilian con el fútbol.
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