¿Querés que una máquina te compre el pasaje sin pedirte permiso? Bienvenido al próximo paso de la inteligencia artificial
Meta presentó los modelos Wonder y Wonder Full, que prometen ejecutar tareas completas: desde reservar un vuelo hasta cerrar una compra online. El asistente Muse será la cara visible de esta movida, aunque todavía falta ver hasta dónde llega la integración con servicios externos.
¿Listo para delegar? Le decís a la aplicación "reservame un vuelo a Córdoba el viernes" y, en teoría, vuelve con el pasaje pago. Así de ambicioso es el anuncio que Meta hizo esta semana con sus nuevos modelos de inteligencia artificial, llamados Wonder y Wonder Full, que integran la familia Muse. La idea es simple y a la vez inquietante: pasar de asistentes que contestan preguntas a asistentes que hacen cosas.
En criollo: lo que hasta ahora era un chat al que le preguntabas el clima o le pedías que te redacte un mail, se convierte en un software que abre una página, elige opciones, completa formularios y, si todo sale bien, ejecuta la acción de punta a punta. Reservar pasajes, enviar correos, cerrar compras online. Lo que se te ocurra que tenga una API, sigla en inglés que acá significa algo así como "la puerta de entrada" que permite a dos sistemas conectarse entre sí. Piensenlo como el enchufe que une la aplicación del celular con el servidor de la empresa.
¿Qué hay de nuevo bajo el capó?
Mark Zuckerberg no escatimó epítetos: definió a los modelos Wonder como una clase de sistemas "mucho más grande y avanzada" respecto de la generación anterior. Pero la parte más jugosa para el usuario común no está en los benchmarks (esos rankings técnicos que miden el rendimiento de cada modelo) sino en lo que el asistente Muse podrá hacer con esa potencia. La diferencia es sustancial: el sistema pasa de responder a actuar.
En el terreno de la evaluación independiente, la empresa Artificial Analysis, que se dedica a comparar modelos de distintos proveedores, puso a Wonder entre los más eficientes del mercado. Un dato interesante si tenemos en cuenta que Meta invirtió miles de millones de dólares en una refundación completa de su área de inteligencia artificial hace poco más de un año, con el objetivo explícito de pelearle el primer puesto a laboratorios como OpenAI o Anthropic.
¿Y los competidores dónde quedan?
Muse no llegó en soledad. La movida de los asistentes que ejecutan tareas concretas se convirtió en la nueva frontera del sector y varios jugadores ya están en la misma carrera. La empresa OpenAI tiene a Dots, Google a Spark y la startup Instnict también presentó su propia versión. La pulseada entre todos ellos se va a definir, en gran parte, por la cantidad de servicios externos con los que cada asistente logre conectarse. Por ejemplo: para reservar un vuelo en serio, el modelo necesita hablar el mismo idioma digital que la página de la aerolínea. Cuantas más integraciones, más cosas podrá hacer.
¿Cuándo llega a tu bolsillo?
Los modelos Wonder ya están disponibles para desarrolladores desde esta semana, así que los primeros en probar el rendimiento real van a ser quienes construyan aplicaciones encima. Para el usuario final, el desembarco en el asistente Muse será escalonado: primero lo aprovecharán los suscriptores de pago y, con el tiempo, se abrirá al resto. Hay un dato de contexto que pinta bien el fenómeno: Muse fue lanzado en Estados Unidos a comienzos de septiembre y se convirtió rápidamente en la aplicación gratuita más descargada en el App Store, la tienda de aplicaciones de Apple, aunque la firma Sensor Tower registró una desaceleración en el ritmo de crecimiento. Esto es, arrancó como cohete pero el empuje inicial empezó a moderarse.
Para Meta, además, Muse representa algo más estratégico: una vía de ingresos por fuera de la publicidad, que hoy financia la casi totalidad de sus operaciones y sostiene inversiones proyectadas de hasta 145.000 millones de dólares este año, con foco puesto en infraestructura de inteligencia artificial. O sea, no es solo un juguete tecnológico. Es la apuesta para diversificar un modelo de negocio que hoy depende casi exclusivamente de avisos publicitarios.
¿Te animarías a delegar?
Acá viene la pregunta incómoda, la que cada vez vamos a tener que hacernos más seguido: ¿qué nivel de confianza estamos dispuestos a darle a una herramienta de este tipo? Porque entre "me dicta una receta de cocina" y "me compra un pasaje sin confirmarme el precio" hay una distancia enorme. Veremos.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Alerta Litoral