Peter Jackson vuelve al timón: dirigirá Tintín 2 y puso fecha a la nueva saga de Tolkien
El director neozelandés confirmó que la secuela animada de Las aventuras de Tintín será su próxima película detrás de cámara y, además, reveló cómo marchan los rodajes de las dos cintas ambientadas en la Tierra Media que están en carpeta.
La noticia me colmó de una alegría casi infantil, de esas que uno no se permite demasiado cuando ya pasaron los cuarenta y se supone que la adultez nos puso un manto de moderación sobre la cabeza. Resulta que Peter Jackson, el neozelandés enorme y obsesivo que le cambió la vida a millones de lectores de Tolkien y de seguidores del reportero belga más famoso del cómic europeo, acaba de confirmar algo que los fans venían esperando desde hace más de una década: va a dirigir la segunda película de Tintín, y el guion ya está terminado. Lo dijo él, con esa mezcla de entusiasmo y seriedad que lo caracteriza cada vez que se refiere a sus proyectos.
Para los que no tengan presente el punto de partida, vale la pena recordarlo: la primera entrega de esta saga animada se llamó Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio, se estrenó en 2011 y fue codirigida por Jackson y Steven Spielberg, nada menos. Fue un éxito de taquilla y, sin embargo, la secuela nunca llegó. Durante años circularon rumores, anuncios a medias, idas y vueltas, y un silencio prolongado que muchos interpretaron como el fin del proyecto. Hasta ahora, en que el propio Jackson salió a poner las cosas en blanco sobre negro.
El estado de las dos películas de Tolkien
Al hablar de sus otros compromisos, Jackson pintó un panorama bien concreto. The Hunt for Gollum, la cinta que dirige Andy Serkis y que tiene al entrañable Gollum como protagonista absoluto, está en la recta final del rodaje, con apenas un par de semanas de filmación pendientes. La película tiene fecha de estreno confirmada para el 17 de diciembre de 2027, así que los próximos meses prometen ser intensos en materia de promoción y posproducción.
Sobre esta película hay un detalle que me llamó particularmente la atención y que, además, sirve para entender el tono que buscarán los realizadores. Jackson explicó que la trama se abordará desde la perspectiva interna del personaje, es decir, que vamos a meternos dentro de la cabeza de Gollum, esa criatura que lleva encima toda la tragedia y la perversidad del Anillo. Para explicar cómo funcionará narrativamente ese recurso, el director citó como referencia la película Joker, de 2019, por la manera en que aquella obra trabajó la psicología de su protagonista mientras la historia avanzaba. La comparación no es menor y deja entrever que el filme apuntará a una densidad emocional poco habitual en las superproducciones de fantasía.
Una historia de la Tierra Media que llega después
El segundo proyecto tolkieniano es The Shadow of the Past, anunciada a principios de este año y con un detalle simpático: entre los guionistas aparece Stephen Colbert, el famoso conductor de la televisión estadounidense, lo que ya de por sí garantiza cierta exposición mediática más allá del circuito estrictamente cinematográfico. La película transcurrirá catorce años después de la muerte de Frodo y seguirá a Sam, Merry y Pippin recordando su primera aventura, una idea que tiene todo el aire de ser un homenaje cálido y emotivo a la trilogía original. Quienes conozcan los libros saben que la trilogía de Peter Jackson dejó afuera varios pasajes memorables, y los realizadores prometen que este nuevo filme rescatará al menos uno de ellos: la aparición del singular personaje de Tom Bombadil, esa figura que camina por el bosque con una liviandad que parece de otro mundo, y que los lectores veteranos de Tolkien suelen reclamar con insistencia.
Ahora bien, lo que más me interpela de todo esto es el tono general del anuncio, en particular el modo en que Jackson eligió poner las cosas sobre la mesa. No hubo anuncio espectacular, ni un gran evento de prensa: el director habló con la calma de alguien que tiene todo diagramado y solo necesita que los tiempos acompañen. Eso, en un rubro donde las productoras presionan de manera constante, dice mucho sobre el oficio acumulado y sobre el respeto por el público. Hay algo de esa vieja escuela de cineastas que se nota cuando lo escuchás: la convicción de que una película se cocina a fuego lento y de que las prisas rara vez terminan bien. Ojo, también es cierto que los plazos se estiran y los presupuestos se desbordan, algo que en el mundo del espectáculo rioplatense bien conocemos con nuestra propia palabra, el famoso 'aguante' (del guaraní aguã, que originalmente alude a la tolerancia y la paciencia), aunque aplicado al esfuerzo sostenido.
A mí, si me apuran a elegir entre los tres proyectos, me genera más expectativa el Tintín 2, y lo digo sin pudor. Tengo con el personaje de Hergé una relación de lector adulto que se extravió más de una vez en esas viñetas cargadas de aventura y de humor, y la idea de que el mismo director de El Señor de los Anillos vuelva a ponerse detrás de cámara para contar una nueva historia del reportero belga me parece una combinación afortunada. Dicho esto, también reconozco que la expectativa por ver cómo resuelven el Gollum centrado en su psicología y cómo meten a Tom Bombadil en pantalla es enorme, y que cualquiera de los tres proyectos tiene argumentos de sobra para justificarse. Habrá que armarse de paciencia, como diría cualquier abuelo de mi generación, y dejar que Jackson y compañía hagan lo suyo.
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