Olímpico le pasó por encima a Boca en su propia casa y gritó su primer triunfo del año
Con un arranque arrollador y un parcial de 22-9 en los primeros cinco minutos, el Negro de La Banda se quedó con un 93-80 que le permite romper la mala racha inicial. Wrighten fue la figura con 27 puntos y cinco triples.
Lo vi desde la platea, con la misma calentura de siempre, y la imagen me quedó grabada: Paz levantando la mano pidiendo la pelota en la pintura, como quien marca el territorio antes de que el rival se acomode. Esa fue la postal de un partido que arrancó con todo y no dejó respiro. Olímpico, en el Vicente Rosales, salió a comerse la cancha y a los cinco minutos ya ganaba 22-9. Para mí, hincha de toda la vida del Negro, fue un mimo que hacía falta: el primer triunfo en esta Liga Nacional, un 93-80 sobre un Boca que nunca le encontró la vuelta al partido.
Un primer tiempo para enmarcar
Lo de Olímpico en esos primeros veinte minutos fue una declaración de intenciones. Paz y Wrighten encendieron la mecha, los triples cayeron como granizo y desde el banco apareció Mariani para completar la fiesta. El primer cuarto cerró 35-17 y al descanso el tablero marcaba un 55-34 que ya parecía sentencia. Boca no encontraba respuestas y mucho menos podía contener a un equipo que tomó la diferencia como escudo y se soltó a jugar.
Me acuerdo de ir a la vieja cancha y ver estas mismas arremetidas locales, cuando el Negro se hacía fuerte de visitante y te dejaba afuera del partido en el primer tiempo. Anoche fue el espejo perfecto: intensidad, paciencia para mover la bola y una defensa que le cerró los caminos a Vildoza, el conductor al que Boca necesitaba enchufado para reaccionar.
- Wrighten, la gran figura: 27 puntos, cinco triples en nueve intentos y 55% de efectividad desde el perímetro.
- Paz, el socio ideal: 18 puntos y un arranque determinante que le dio confianza al equipo.
- Frontera, la tranquilidad: 14 puntos y una serie perfecta en la línea de libres en el tramo final.
- Pérez, el director de orquesta: 14 puntos y nueve asistencias para ordenar al equipo en el momento más caliente.
- Boca, individualidades aisladas: el máximo anotador visitante terminó con 26 puntos y diez rebotes, pero no le alcanzó para revertir la historia.
Boca intentó, pero no le alcanzó
En el tercer cuarto el Xeneize mostró señales de vida. Monacchi se hizo cargo del perímetro y Cáffaro empezó a lastimar en la zona pintada. A la salida del tercer período la diferencia había bajado a 74-63 y el último chico arrancó con dientes apretados. Boca se puso a cinco con Cáffaro como bandera, la cancha se llenó de suspenso y por un momento parecía que se venía la tormenta para el local.
Pero este Olímpico tiene una paciencia que hacía tiempo no se le veía. Lucas Pérez tomó el control del ritmo, administró la ventaja y, cuando la cosa se complicó, Frontera fue a la línea y no falló. El propio Boca, con la necesidad de arriesgar, dejó espacios atrás y el Negro los castigó para cerrar el 93-80 final y desatar el desahogo.
¿Puede Olímpico sostener este nivel y pelear bien arriba? Anoche dio señales de que sí: tiene un extranjero caliente, un base con criterio, gol desde el banco y una defensa que, cuando se obsesiona con el rival a marcar, puede ser durísima. La próxima fecha aparece como la prueba ideal para saber si esto fue un destello o el arranque real de un equipo que quiere ser animador. Mañana mismo, con la espuma todavía en la tribuna, hay que volver a mirar la planilla: el Negro ya no quiere volver a empezar de cero.
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