Lebocar, la pastilla que no aparece: lo que viven los pacientes con Parkinson mientras Pfizer promete normalizar en 2027
Pacientes y familiares peregrinan por farmacias de Buenos Aires y el conurbano en busca de algunas presentaciones de levodopa/carbidopa. Un neurólogo de referencia salió a marcar la cancha: el tratamiento no se corta de un día para otro y cualquier reemplazo exige control médico.
Son las diez de la mañana y María ya pasó por tres farmacias de su barrio, en el sur del conurbano bonaerense, con la misma respuesta de siempre: el envase de Lebocar que toma su marido desde hace cuatro años no aparece, no tiene fecha de reposición y nadie se anima a darle una certeza. La escena se repite en estos días en decenas de mostradores de la ciudad de Buenos Aires y de los municipios cercanos, donde pacientes con Parkinson y sus familias recorren locales con la receta en la mano y la preocupación a cuesta, porque la medicación que necesitan para moverse, dormir y mantener cierta autonomía cotidiana empieza a faltar en algunas de sus presentaciones.
Lo que hasta hace poco era un rumor de grupos de WhatsApp y de salas de espera se confirmó esta semana: la farmacéutica Pfizer reconoció problemas de abastecimiento de Lebocar, su combinación de levodopa y carbidopa, y aseguró que las entregas se van a normalizar recién hacia marzo de 2027. La compañía atribuyó la interrupción a demoras de manufactura, no aclaró el origen puntual del inconveniente ni confirmó si el faltante se extiende a otros países de la región.
La voz del especialista: ni se suspende ni se cambia a la ligera
“La levodopa tiene un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes. Por eso no se puede interrumpir de golpe y por eso cualquier modificación de dosis o de marca tiene que pasar por el médico tratante.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson
Etcheverry, que sigue a cientos de pacientes en su práctica cotidiana, insistió en que el cuadro clínico puede descompensarse rápido si el suministro se corta o si se reemplaza la pastilla sin acompañamiento profesional. La lentitud de movimientos, la rigidez y los temblores son los signos más visibles, pero detrás aparecen problemas de sueño, de ánimo y de cognición que también dependen, en buena medida, de la estabilidad del tratamiento.
Qué alternativas hay y por qué no todas sirven para todos
- Lebocar (levodopa/carbidopa, de Pfizer): es la presentación con faltante confirmado. Pfizer prevé normalizar entregas en marzo de 2027.
- Parkinel: también combina levodopa y carbidopa, con función terapéutica equivalente según Etcheverry, aunque la tolerancia puede variar de un paciente a otro.
- Madopar: asocia levodopa con benserazida. Cumple un rol similar, pero su composición es otra, por lo que el pasaje desde Lebocar no es automático.
- Comprimidos de otra concentración de la misma familia: cuando falta una dosis puntual, los médicos pueden llegar a indicar dividir o combinar comprimidos para mantener la cantidad de levodopa recetada, siempre bajo control profesional.
- Otros grupos farmacológicos: existen opciones para situaciones más complejas, pero suelen tener resultados distintos y más efectos adversos, por lo que la indicación queda reservada al especialista.
El detalle no es menor, porque en la práctica cada paciente tolera mejor una formulación que otra y porque cambiar de marca sin aviso médico puede generar desequilibrios motores y anímicos que después cuestan mucho estabilizar. De ahí que el especialista pida, en criollo, que nadie improvise con lo que consiga en la farmacia ni que abandone la medicación por propia decisión.
Mientras tanto, el camino de María y de tantos otros sigue siendo el mismo: mostrador por mostrador, obra social por obra social. Algunas prepagas y obras sociales que entregaban la medicación de forma directa también reportaron faltantes, lo que obliga a sumar un trámite más al circuito. Quienes tuvieron suerte dieron con alguna caja guardada en un comercio lejano o aceptaron pasar a otra marca tras una consulta rápida con su neurólogo. Otros siguen esperando, con la incertidumbre como paisaje cotidiano.
Desde la Red Argentina de Parkinson reclamaron que se publique información clara sobre las existencias disponibles en cada punto del país y se garantice el acceso al tratamiento, considerado esencial para la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad. Pfizer, por su parte, puso a disposición un teléfono de consultas para pacientes y profesionales, en un intento por ordenar, aunque sea un poco, el desconcierto que hoy se vive en las farmacias y en los hogares.
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