La doble vida de Nicolas Cage en «Adaptation»: cuando el libro se mira al espejo
Spike Jonze dirigió y Charlie Kaufman escribió esta película que toma el pulso al trabajo de adaptar una novela al cine, con el actor haciendo de sí mismo y de su hermano en una de sus interpretaciones más arriesgadas.
A veces me imagino la sala de montaje de «Adaptation» como un taller lleno de papeles, con Charlie Kaufman peleándose con sus propios fantasmas y Spike Jonze observando detrás de una cámara que parece un ojo enorme. La película respira ese clima de obsesión creativa y, sobre todo, pone a Nicolas Cage frente a un desafío de esos que a mí, como espectadora, me erizan la piel: hacer de dos personas a la vez, los gemelos Kaufman, uno bloqueado y otro exitoso, y dejar que esa diferencia se vea en cada gesto, en cada palabra, en cada gota de sudor en la frente.
La película nace de un libro de Susan Orlean sobre el mundo de la orquideología y convierte el trámite de llevar ese texto a la pantalla en el verdadero motor de la historia. Hay algo muy honesto en esa decisión: el guion no esconde las costuras, al contrario, las muestra, las festeja y hasta se ríe de ellas. El cruce entre literatura y cine deja de ser un trámite de productores para transformarse en una confesión sobre los miedos del que escribe y del que actúa.
Un actor que nunca se quedó quieto
- En «Leaving Las Vegas» se ganó el Óscar con un papel descarnado, de esos que duelen en el pecho.
- En «Al límite», con dirección de Martin Scorsese y guion de Paul Schrader, se puso en la piel de un paramédico que se desmorona en las noches de Nueva York.
- En «El hombre del tiempo», de Gore Verbinski, mostró a un padre y hombre del clima que se cae a pedazos mientras la vida le pasa por arriba.
- En «El señor de la guerra», junto a Andrew Niccol, se animó a un drama pesado sobre el tráfico internacional de armas.
Mirando esta lista, que no es caprichosa sino el mapa real de su carrera, uno entiende por qué a Cage le sientan bien los papeles doblados: ya viene interpretando personajes que viven dos vidas, la de afuera y la de adentro. En «Adaptation» esa costumbre se vuelve literal, porque el actor se desdobla en y en temperamento, y el espectador termina descubriendo, junto con el personaje, que ser uno mismo y ser otro puede ser un acto de lo más cotidiano.
En lo personal, y sin ánimos de sentar cátedra, me gusta pensar que esta película le hace un favor al cine: nos recuerda que detrás de cada adaptación hay una persona transpirando la camiseta, tipeando con dudas, reescribiendo a las tres de la mañana. En criollo, y dicho con todo respeto, la película es un mba’e’e (un regalo) para quienes creemos que contar historias es, sobre todo, un oficio de carne y hueso. Por eso me quedo con una pregunta que me hago cada vez que la revisan en la programación: ¿cuál de estas Cage volverían a poner en el reproductor esta noche?
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