La discusión por la plata del cine argentino: cifras que chocan, dos voces y una misma pantalla
El presidente del INCAA, Carlos Pirovano, habló de 25 millones de dólares en apoyos y 155 estrenos nacionales, mientras que Dolores Fonzi, desde San Sebastián, describió un mapa mucho más estrecho para producir y coproducir. Acá te cuento qué dijo cada uno, qué los separa y por qué la discusión importa.
Imaginate la escena: en una misma semana, por un lado, el titular del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Carlos Pirovano, asegura en cifras que el acompañamiento económico al cine nacional creció hasta alcanzar los 25 millones de dólares y que se estrenaron 155 películas argentinas; por el otro, la actriz y directora Dolores Fonzi, en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, presenta Mis muertos tristes y describe un escenario donde, según sus palabras, dependemos de las plataformas totalmente. Son dos lecturas de una misma realidad, y la diferencia entre ambas no es menor: involucra plata, películas en marcha y hasta la forma en que sus películas llegan a la gente.
Lo que dijo Pirovano: más plata y más estrenos
El funcionario partió de una comparación para responder a quienes sostienen que se cortó el apoyo al sector: en 2023 los apoyos habrían ascendido a cinco millones de dólares, mientras que en el año al que refirió en la entrevista esa cifra habría trepado hasta los 25 millones de dólares, lo que, según su propio racconto, multiplica por cinco el acompañamiento. A eso le sumó un dato de exhibición: 155 estrenos nacionales en el período, de los cuales 30 corresponderían a películas rodadas durante su gestión, y mencionó además la presencia de producciones argentinas en festivales como San Sebastián, Venecia y Cannes. En materia de cooperación internacional, Pirovano afirmó que se cerraron acuerdos con Paraguay para desarrollo y producción, con Brasil para coproducción y con Italia para dos coproducciones. Y, sobre los subsidios, planteó que se exige acreditar audiencia como condición para acceder, en línea con su idea de que la plata pública tiene que ir a películas que efectivamente lleguen a los espectadores.
- Apoyos: cinco millones de dólares en 2023 frente a 25 millones de dólares en el año al que refirió Pirovano.
- Estrenos nacionales: 155 en total, de los cuales 30 corresponden a su gestión.
- Acuerdos internacionales: Paraguay (desarrollo y producción), Brasil (coproducción) e Italia (dos coproducciones).
- Criterio de subsidios: se pide acreditar audiencia para acceder.
Lo que dijo Fonzi: una pantalla más angosta
Fonzi eligió otro escenario para hablar del mismo tema. En San Sebastián, donde presentó Mis muertos tristes, puso el foco en las dificultades para reunir financiamiento y en los obstáculos para transformar los contactos entre profesionales en proyectos compartidos. La actriz recordó experiencias previas de colaboración con Francia, Bélgica y Alemania que, según explicó, contaban con la gestión del instituto, y consideró que esas posibilidades se habían reducido. Su frase más resonante fue: Dependemos de las plataformas totalmente. No es un reproche aislado: la directora lo planteó como una descripción del mapa actual, donde las películas argentinas terminan buscando aire casi exclusivamente en los catálogos digitales porque la ventana tradicional se angosta.
“Dependemos de las plataformas totalmente.”Dolores Fonzi, actriz y directora, en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián
A esta altura, lo que queda flotando en el aire es una pregunta incómoda: si los apoyos se quintuplicaron y los acuerdos con Paraguay, Brasil e Italia están sobre la mesa, ¿por qué una realizadora que acaba de presentar una película en uno de los festivales más importantes del mundo describe un escenario tan distinto? Puede ser una cuestión de énfasis, de tiempo, de cómo se mide cada cosa, o puede ser, como muchos en el sector sospechan, que las cifras macro y la experiencia cotidiana de quien sale a rodar una película y a buscar socios afuera no siempre se parecen. Yo, te confieso, me quedo pensando en esa distancia: entre los 155 títulos y el día a día de un equipo que intenta levantar un proyecto. Entre los acuerdos firmados y los nombres propios que faltan en la lista. Y en una idea que en el sector se repite hace años y que en guaraní tiene una forma muy gráfica de decirse: el ñeñepyha, esa mezcla de energía y continuidad sin la cual, por más plata que aparezca en los papeles, las películas no llegan a la pantalla. Mientras las dos versiones convivan sin tocarse, el cine argentino seguirá teniendo, como se dice aquí, más tela para cortar que certezas para mostrar.
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