La cuenta pendiente de los colegios privados en Córdoba: cinco meses de cuotas esperando luz verde
Mientras los establecimientos con aporte provincial acumulan ajustes sin aplicar, las familias empiezan a elegir escuela para el 2027 y se chocan con valores que todavía no están cerrados.
Son las nueve de la mañana en una oficina del centro de Córdoba y el teléfono suena sin parar. Del otro lado, madres y padres preguntan lo mismo: cuánto va a costar la matrícula el año que viene y por qué nadie les puede dar un número definitivo. La escena se repite en cada colegio privado de la provincia a medida que se acercan las inscripciones para el ciclo lectivo 2027, y la respuesta, casi siempre, es la misma: hay que esperar.
Javier Basanta Chao, de la Cámara Cordobesa de Instituciones Educativas Privadas, lo explica con una claridad que casi se agradece en medio del ruido. La matrícula, dice, equivale más o menos a entre dos y tres cuotas del valor que se paga en ese momento. Pero no hay un precio único: cada colegio fija su propio arancel y, según de dónde venga el dinero que sostiene a la institución, el camino para actualizarlo cambia mucho.
Dos caminos, dos lógicas distintas
Los colegios que no reciben aportes del Estado manejan sus tarifas con mayor libertad. Muchos ya tienen un cronograma de ajustes que contempla la inflación del período y las variaciones salariales, y están obligados a avisar a las familias con tiempo. Una regla que se repite siempre, según Javier: ningún colegio puede cambiar las condiciones de contratación dentro del mismo año calendario. Los cambios rigen para el ciclo siguiente y deben comunicarse antes de que empiece.
El otro camino es el de los colegios con financiamiento provincial. Ahí la cosa se complica. Para modificar sus aranceles, necesitan la autorización formal del organismo de control, más allá de que las familias estén de acuerdo. Este año, las declaraciones juradas de aranceles se presentaron entre abril y principios de junio, pero después hubo que esperar la apertura de una instancia de rectificación para pedir nuevos valores.
El resultado es un cuello de botella que se siente en el bolsillo. Como dice Basanta Chao, se acumulan las cuotas de junio, julio, agosto, septiembre y octubre. Son cinco meses de ajustes esperando, lo que lógicamente va a impactar de manera crítica en los esfuerzos de la familia.
“Se acumula la cuota de junio, julio, agosto, septiembre, octubre. Tenemos cinco meses, lo cual lógicamente va a impactar de manera crítica en los esfuerzos de la familia.”Javier Basanta Chao, Cámara Cordobesa de Instituciones Educativas Privadas
Qué preguntar antes de firmar
- El valor concreto de la inscripción y a cuántas cuotas equivale.
- Si el colegio recibe aportes provinciales o no, porque de eso depende cómo y cuándo se actualizan los aranceles.
- Cuál es el mecanismo de ajuste previsto para el ciclo 2027 y si existe un cronograma de cuotas con valores estimados.
- En qué momento del año se confirmarán los aumentos pendientes.
- Qué pasa si la familia no puede hacer frente al ajuste acumulado: si hay opciones de pago o becas.
Desde la Cámara vienen trabajando hace tiempo en buscar una modalidad de actualización gradual, parecida a la que ya usan los colegios sin aporte, para evitar que los ajustes caigan todos juntos. Mientras tanto, la recomendación práctica es directa y la repito porque me parece la más útil de toda esta charla: antes de confirmar la vacante, consultar el valor de la matrícula y pedir toda la información posible sobre cómo van a venir los aumentos el año que viene. No es un dato decorativo, es la diferencia entre llegar a marzo preparados o empezar el ciclo persiguiendo cuotas.
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