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MIÉ, 23 SEPT 2026
Vida

La bolsa de basura ya no es opción: en Neuquén reabren la discusión por los remedios vencidos encontrados en la calle

El operativo municipal retiró medicamentos de contenedores en pleno San Martín y reavivó una pregunta que muchos hogares neuquinos tienen pendiente: cómo deshacerse de lo que sobra en el botiquín sin generar un problema.

EB
Elena BianchiSociedad · 23 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Camino por la calle San Martín a la altura de Chubut y todavía se nota la marca reciente del operativo: los contenedores todavía tienen ese olor húmedo que deja la basura cuando se mezcla con algo que no debería estar ahí. El personal de la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección llegó esa mañana con la empresa Baasa y se llevó, envueltos como residuos patógenos, un puñado de medicamentos vencidos que alguien había descartado junto con el resto de la basura domiciliaria. La escena fue simple y, a la vez, incómoda: blisters descoloridos, frascos sin tapa, cajas de cartón ablandadas por la lluvia, todo revuelto con cáscaras y envoltorios. Lo que a primera vista parece un descuido hogareño abre, en realidad, una discusión que en Neuquén vuelve cada vez que aparece un hallazgo de este tipo y que deja a más de un vecino preguntándose qué hacer con lo que tiene en el botiquín desde hace meses.

Un circuito pensado para que el vecino no tenga que adivinar

La respuesta que el municipio viene difundiendo es concreta: existe desde hace años un programa de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos que funciona en las farmacias adheridas, donde la entrega se hace sin costo y en contenedores rojos especialmente identificados. La lógica es que esos recipientes diferenciados evitan que el remedio se confunda con la basura común y garantizan que termine en el circuito correcto. Cuando una familia lleva sus blisters, jarabes o cremas vencidas a uno de esos puntos, el producto se retira y se traslada para su gestión como residuo patogénico, con una instancia de disposición final que incluye la incineración en un horno pirolítico. Es, en otras palabras, un camino pensado para que nadie tenga que improvisar.

El operativo reciente, además de retirar lo que ya estaba mal descartado en San Martín y Chubut y en San Martín y Río Negro, dejó en claro algo que desde el área de Residuos Especiales suelen remarcar: dejar medicamentos al alcance de cualquiera no es un tema menor. Como me explicaban quienes trabajan en estas intervenciones, en la calle esos productos quedan expuestos a que un niño los encuentre, a que un animal los manipule o a que alguien los ingiera por accidente. A ese riesgo se le suma el costado ambiental, porque cuando un remedio termina fuera del circuito previsto puede filtrarse al suelo o contaminar el agua. Por eso insisten con una idea sencilla: ni la bolsa domiciliaria ni el tacho de la vereda son lugares para un blíster vencido.

Qué hacer, paso a paso, con lo que sobra en el botiquín

“Dejar medicamentos en lugares accesibles puede exponer a quienes pasan por allí, especialmente a niños y animales. El riesgo es que alguien los manipule o los ingiera por accidente.”Área municipal de Residuos Especiales
  • Revisar el botiquín con periodicidad y separar lo que ya esté vencido o lo que ya no se vaya a usar, aunque no esté pasado de fecha.
  • No tirar esos productos en la bolsa de basura domiciliaria ni dejarlos en contenedores o tachos de la vía pública, tal como recordó el municipio.
  • Llevarlos a la farmacia adherida más cercana al domicilio y entregarlos en el contenedor rojo del programa de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos.
  • Conservar los medicamentos en su envase original, para que el personal pueda identificarlos con claridad al momento del descarte.
  • Aprovechar la visita a la farmacia para preguntar si hay puntos adicionales en el barrio, ya que la red de adheridos puede variar con el tiempo.
  • Tener en cuenta que la entrega es gratuita y que el municipio se ocupa del traslado y del tratamiento posterior, incluyendo la incineración en horno pirolítico.

Mientras el sol empieza a pegar más fuerte sobre la intersección donde se hizo el retiro, lo que queda flotando es una pregunta que, confieso, también me hice más de una vez en casa: qué hago con ese jarabe que nadie terminó, con esas pastillas que quedaron de un tratamiento viejo, con esa crema que se endureció en el fondo del cajón. La respuesta, al menos en Neuquén, ya está escrita y es bastante accesible: una farmacia adherida, un contenedor rojo y la tranquilidad de que lo que sobra no va a terminar en la calle, donde cualquiera pueda encontrarlo. Lo demás, me parece, es empezar a prestarle atención al botiquín antes de que la decisión la tome la próxima lluvia.

EB

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