La Argentina se topó con el palo y con Paraguay: la dorada se va a los penales
El equipo de Placente mereció más en Rosario, pero volvió a chocar con la falta de gol. La expulsión de Thiago Fernández dejó a los guaraníes con diez y la final se define desde los doce pasos.
Lo vi desde la tribuna del Bielsa y todavía me resuena en la cabeza el ruido del travesaño: Jainikoski sacó un derechazo cruzado que se besó con el palo y se fue afuera. Una lástima, porque esa jugada bien pudo cambiar la historia. Argentina y Paraguay empataron 0-0 en la final del fútbol masculino de los Juegos Suramericanos y la medalla de oro se resolverá en la tanda de penales, en el mismo césped donde el conjunto de Placente generó las mejores situaciones pero no logró quebrar el cero.
El partido tuvo de todo un poco: llegadas claras, expulsiones, cruces fuertes y un gol que nunca llegó. Paraguay terminó con diez jugadores por la expulsión de Thiago Fernández, quien vio la segunda amarilla y dejó a su equipo a merced del empuje argentino en los minutos finales. La Albiceleste empujó, buscó por las bandas, probó de media distancia, pero la pelota no quiso entrar.
Las chances que quedaron en el camino
- Jainikoski definió cruzado y desviado tras una habilitación de izquierda de Ramiro Tulián, que había ingresado en el entretiempo.
- Minutos después, el propio Jainikoski recibió cerca del área y estrelló un remate contra el palo: la más clara de toda la noche.
- Franco Domínguez y Tulián combinaron una jugada que terminó con un disparo afuera, también con el ingresado como protagonista.
- En el primer tiempo, Domínguez había habilitado a Ian Subiabre, pero Leonardo Sosa bloqueó la definición cuando el gol parecía hecho.
- Paraguay contestó con una volea de Pedro Zarza que pasó cerca y con un remate de Junior Gamarra que contuvo bien Máximo Leguizamón.
Antes del descanso, el partido se picó: hubo un cruce entre jugadores que derivó en amonestaciones para Subiabre, Gamarra y el propio Leguizamón. La final, que ya había tenido su capítulo en el Grupo B con triunfo 2-1 de Paraguay, mostró a una Argentina más punzante en el segundo tiempo y a un conjunto guaraní que se aferró al orden táctico de Antolín Alcaraz y al trabajo de su arquero para llegar con vida a los penales.
El recorrido argentino hasta acá había sido con más oficio que brillo: victoria 1-0 sobre Uruguay, empate 1-1 con Venezuela que le alcanzó por diferencia de gol, y semifinal con suspenso frente a Perú, definida por un tanto de Santiago Espíndola cerca del cierre. Paraguay, por su parte, llegó a la final tras vencer 1-0 a Chile en semis, con la misma solidez que mostró anoche en Rosario.
Mientras el oro sigue pendiente, el bronce ya tiene dueño: Perú venció 2-1 a Chile en el duelo previo y se subió al podio. Ahora, la pelota quieta manda. Hablo desde la cancha: estos muchachos se merecen traerla, pero el arco se les cerró esta noche. El próximo partido, justamente, será la tanda. Y desde los doce pasos, todo puede pasar.
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