¿Harto de que ChatGPT te escupa un mamotreto de texto? Ahora él decide cómo contestarte
La nueva versión del chatbot puede responder con tablas, diagramas interactivos o calculadoras a medida, según lo que le pidas. Para los planes pagos, de momento.
¿A vos también te pasa que le preguntás algo a ChatGPT y te devuelve cinco párrafos para algo que se resolvía con dos líneas? Bueno, parece que en OpenAI se avivaron de lo mismo.
La última actualización del chatbot incorpora una función que suena casi a sentido común: que el sistema decida por su cuenta cómo conviene mostrar cada respuesta. Si lo que pediste se entiende mejor con un gráfico, va un gráfico. Si es para comparar dos opciones, te las pone en paralelo. Si alcanza con una oración, te la da sin adornarla. Nada de relleno obligatorio.
¿Y esto cómo funciona, con una varita?
Según explican, no hay reglas fijas programadas por un equipo de devs a las apuradas. Es el propio modelo el que fue entrenado para evaluar cada consulta y elegir la mejor combinación de texto, imagen e interacción. Parte del entrenamiento consistió en medir qué tan claras, útiles y completas salían las interfaces que él mismo generaba. Aprendió, de paso, cuándo conviene quedarse en lo simple.
Un ejemplo vale más que cualquier explicación técnica. Le preguntás cómo organizar un asado de cordero para una cantidad de comensales todavía incierta, y el sistema no se limita a sugerirte un menú: te arma una calculadora de cantidades que se ajusta en vivo según cuántos invitados confirmen, te suma una lista de compras y un cronograma hora por hora desde el día anterior hasta el momento de servir, con la temperatura interna recomendada para la carne, 62,8 grados Celsius seguidos de al menos tres minutos de reposo, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
¿Sirve solo para organizar asados?
No, y ese es justamente el punto. Lo abstracto también entra en la misma lógica. El teorema central del límite, el funcionamiento del PIB o el problema de Monty Hall pueden presentarse con diagramas que el usuario manipula para ver qué cambia cuando mueve una variable. Y si se te ocurre algo más específico, podés pedirle que te genere una herramienta a medida: una calculadora para proyectar el crecimiento de tus ahorros, un divisor de cuentas para una cena con amigos o un jueguito que corre adentro de la misma conversación.
- La función está disponible para los planes de pago y se va extendiendo de manera progresiva a los planes gratuitos.
- El sistema decide solo el formato: no hay un menú donde vos le digas quiero tabla o quiero gráfico.
- Para que los elementos visuales carguen rápido en web y en la app móvil se desarrolló una biblioteca de componentes que se transmiten de forma progresiva.
En criollo: menos bloques de texto que nadie termina de leer y más respuestas que se acomodan a lo que realmente preguntaste. Falta ver hasta dónde llega la muñeca del modelo para no pasarse de creativo y terminar armándote un diagrama cuando vos querías una sola oración. Veremos.
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