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LUN, 28 SEPT 2026
Tecnología

Freidoras con IA: ¿cocinan solas o nos quieren vender humo caliente?

Reconocimiento visual, sensores de humedad y WiFi: cómo la inteligencia artificial se metió adentro de la freidora de aire y qué cambia para el usuario de a pie.

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Ignacio MüllerTecnología · 28 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

¿Necesitábamos que la freidora tenga más cerebro que yo un lunes a la noche? Parece que sí. La nueva generación de freidoras de aire incorpora inteligencia artificial para ajustar la cocción sobre la marcha: reconoce qué le metiste, mide cómo se comporta la comida y va modificando temperatura, potencia y circulación de aire sin que toques un botón. Lo explica un repaso técnico publicado este martes, y vale la pena bajarlo a tierra para los que solo queremos que la milanesa no quede cruda por dentro y chamuscada por fuera.

El mecanismo sigue siendo el de siempre: aire caliente moviéndose rápido con poco aceite. La diferencia es que ahora la freidora mira lo que hace. Equipos con cámara y sensores procesan la información de lo que hay en la cesta y eligen solos los parámetros. Una proteína no se cocina igual que un vegetal o que algo que sacaste del freezer a las apuradas, y el equipo lo sabe antes que vos.

¿Qué mira la freidora mientras cocina?

  • Una cámara distingue entre proteína, vegetal o alimento congelado y define las condiciones iniciales.
  • El sistema estima volumen y densidad de la carga para regular potencia y velocidad del ventilador según cuánta comida haya.
  • Los algoritmos de visión siguen los cambios de color y cortan el calentamiento antes de que se queme lo que pusiste.
  • Los sensores de humedad detectan condensación al arranque y suben el flujo de aire para que la textura quede crujiente y no hervida.

Para los que cocinamos con el celular al lado, el WiFi cumple otro rol: la freidora se conecta con la app y con servidores en la nube. Al elegir una receta en el teléfono, se manda una programación con temperatura de arranque, duración y los cambios previstos para cada etapa. La aplicación, a su vez, te avisa cuando hay que sacudir la cesta o cuando termina el ciclo, y hasta recibe estimaciones de cuánto falta comparando la temperatura actual con el historial de recetas guardadas en la nube.

También se puede manejar con asistentes de voz para arrancar o pausar, y la conexión sirve para actualizar el software interno: nuevos perfiles de cocción o mejoras en el consumo eléctrico sin cambiar una sola pieza. O sea, la freidora de hoy puede mejorar con el tiempo, algo que hasta hace poco era impensado para un electrodoméstico de este tipo.

¿Y en la vida real de un santafesino?

Pensemos en algo concreto: metés unas supremas de pollo rebozadas que sacaste del freezer y arrancás la freidora. La cámara las identifica como proteína congelada, ajusta temperatura alta al principio para sellar y después baja para que se cocine de adentro. Si en los primeros minutos los sensores detectan que la humedad sube mucho, el ventilador se acelera para que no te queden empapadas y la costra quede crocante, que es justamente la pelea de siempre. En criollo: la IA hace lo que antes hacías vos abriendo la puerta cada cinco minutos a prueba y error.

Faltan los números finos para el mercado argentino: precios, modelos concretos que ya se vendan acá y cuánto cuesta una freidora con cámara y WiFi frente a una convencional. Por ahora, la promesa es clara y la tecnología ya existe en equipos de gama alta. Veremos si bajan a precios más terrenales o si quedan reservadas para los que están dispuestos a pagar el plus por no tener que pensar mientras cocinan.

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Ignacio MüllerTecnología

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