El regreso de tres tortas que cuentan la historia de Nucha, la marca que Regina Vaena levantó desde un garaje en Belgrano
A seis meses de la muerte de su fundadora, la pastelería rescata la Torta Ángel, la mousse de caramelo y la torta de frambuesa con chocolate blanco, tres preparaciones que ya no estaban en la planta y que hubo que rastrear junto a sus hijos.
Si te das una vuelta por Belgrano y te quedás parado en la vereda de la calle Zabala, te va a costar imaginar que ahí, en un garaje, empezó todo. Fue 1979 y una mujer llamada Regina Vaena salió de su casa con un solo molde, una cocina hogareña y diez paquetes de muestras que repartió, uno por uno, en comercios del barrio. Esa misma noche tuvo que volver a hornear sin parar para responder a los primeros pedidos. Lo que pasaba es que ya se había corrido la voz.
Una pastelería que nació con identidad propia
Regina fue una de las primeras pasteleras en construir una marca con nombre y apellido en Buenos Aires. La base de sus recetas combinaba tradición sefaradí, repostería judía, influencia inglesa y técnica francesa, una herencia que le llegaba directamente de su abuela Catalina, que preparaba dulces al sol. A ese bagaje familiar le sumó lo que había aprendido en la facultad de Química, una carrera que cursó sin llegar a terminar pero que, según Carlos Rava, gerente de la marca, le servía a la hora de pensar cada preparación.
“Aplicaba mucho de eso a sus recetas y a sus combinaciones, y desde el principio esas combinaciones gustaban, y gustaban mucho.”Carlos Rava, gerente de Nucha
El primer sábado de venta al público al que te comentaba, se agotó todo en una hora. La fila llegó a ocupar la vereda y entonces sacaron dos mesitas a la calle para ofrecer café y hacer más llevadera la espera. También apareció ahí una idea que después se volvió un sello de la casa: el cuadrado, una porción individual que te dejaba probar varios sabores sin tener que comprar una torta entera. En la Buenos Aires de esos años no era algo habitual y terminó siendo una de las cosas que la gente más recuerda.
- Torta Ángel: lleva masa de harina de almendra, dulce de leche, frutillas, crema y merengue. La masa es liviana, no es un bizcochuelo, y el relleno apunta a un sabor clásico que gusta a todo el mundo.
- Mousse de caramelo: una preparación cremosa y aireada, con la intensidad justa del caramelo, ideal para los que buscan algo más goloso sin caer en lo empalagoso.
- Torta de frambuesa con chocolate blanco: el equilibrio entre la acidez de la frambuesa y la dulzura del chocolate blanco, en una combinación que Regina supo trabajar desde el principio.
Las tres preparaciones se consiguen en los locales desde el 8 de octubre, en el marco del Día de la Madre, y llegan a la carta en un momento particular: a seis meses del fallecimiento de Vaena. Por eso la recuperación de las recetas fue, para el equipo, el primer gran proyecto sin ella. Y no fue nada sencillo. Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo, lo explica con una honestidad que se agradece: las recetas directamente no estaban en la planta. Hacía años que no se hacían y los registros se habían perdido, así que hubo que rastrearlas con los hijos de la fundadora, que las tenían guardadas como un tesoro familiar.
“Ni siquiera teníamos las recetas; las tuvimos que buscar con sus hijos. No estaban en la planta porque hacía muchos años que no se hacían.”Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo de Nucha
Una marca que sigue creciendo
Lo que arrancó en un garaje hoy suma varios locales propios en la ciudad y un sistema de franquicias que en 2026 se amplió con seis aperturas. Monsón reconoce que crecer sin resignar calidad es uno de los desafíos más difíciles del rubro: "Entiendo que no es lo mismo atender dos locales que diecisiete, y que en algún momento uno toma un atajo". La decisión de volver a poner en producción estas tres tortas es, en ese sentido, una forma de afirmar el origen de la marca en un momento bisagra. Si te copa la idea, una opción menos conocida es arrancar por cualquiera de los locales del barrio de Belgrano, donde el cuadrado sigue teniendo el mismo protagonismo de aquellos primeros sábados. Para llegar, la forma más cómoda es la línea D del subte hasta la estación Juramento y caminar unas pocas cuadras. El precio de referencia de las preparaciones que vuelven a la carta se mueve en la franja media-alta del mercado porteño, comparable con el de otras pastelerías de autor de la ciudad. Y si querés aprovechar el lanzamiento, la mejor época para ir es justamente ahora: las tres recetas están disponibles desde el 8 de octubre, en una fecha pensada para compartir con quien te tocó ser madre, o simplemente para regalarte una tarde dulce.
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