El Niño empuja la carne hacia las Fiestas y alivia la energía: el mapa de los precios en noviembre
Las crecidas del Paraná amenazan subas de hasta 10% en los cortes vacunos antes de diciembre, mientras el exceso de agua en las represas promete moderar el costo de la generación eléctrica. En el campo, la soja y el maíz vuelven a ilusionarse con rindes por encima de la tendencia.
El Paraná atraviesa uno de los picos más altos de las últimas décadas: en los últimos días superó los 26.300 metros cúbicos por segundo, un caudal equivalente a llenar diez piletas olímpicas por segundo, lo que obligó a Yacyretá a abrir las compuertas del vertedero principal y dejó alrededor de 500 evacuados en Corrientes, con el río proyectado a superar los siete metros frente a la capital provincial (Entidad Binacional Yacyretá). Para los especialistas consultados, lo peor todavía no llegó: el torrente tardará unos 20 días en alcanzar el Delta, en un escenario en el que las consecuencias sobre los precios ya las góndolas.
La lectura más inmediata para los hogares está en la carne vacuna. El mercado anticipa subas de hasta 10% en los cortes antes de las Fiestas, sobre una oferta que ya venía ajustada desde hace meses y que en el último relevamiento del INDEC había mostrado subas mensuales de alrededor de 1%. El dato no es menor: los alimentos y bebidas representan el 23,4% del índice de precios al consumidor, y la carne sola explica entre el 7% y el 13% de ese rubro según la región, lo que convierte a cualquier salto en un movimiento relevante para el bolsillo (INDEC).
Energía más barata, pero no gratis
En el frente eléctrico el fenómeno opera en dirección contraria. El exceso hídrico obliga a las represas a turbinar más agua, y la hidroelectricidad es la fuente más barata del sistema: más generación hidro implica menor uso de centrales térmicas que queman combustibles más caros, lo que debería presionar a la baja el costo mayorista. La contrapartida técnica es que con el río crecido aguas abajo cada metro cúbico rinde menos en las turbinas, según datos de la propia Entidad Binacional Yacyretá, un detalle que modera el alivio pero no lo anula.
Qué puede pasar en el campo
El balance agrícola luce más virtuoso. En las 15 campañas con El Niño registradas desde 1980/81, la soja rindió en promedio 6,1% por encima de su tendencia y el maíz, 6,4%. Sobre una cosecha proyectada para 2026/27 de 155,8 millones de toneladas (Bolsa de Comercio de Rosario), el desvío positivo típico de los años Niño podría sumar unas siete millones de toneladas, y esa mayor oferta tiende a trasladarse, con rezago, a precios de alimentos más bajos.
En el plano fiscal, el riesgo se concentra en la logística: las inundaciones prolongadas encarecen fletes, dificultan el acceso a feedlots y plantas de faena, y pueden interrumpir cadenas de frío. Con el consumo de carne en niveles bajos, los márgenes para trasladar aumentos al mostrador son acotados, pero la presión existe. Para el mes próximo habrá que mirar de cerca la próxima lectura del INDEC sobre cortes vacunos y el despacho hidroeléctrico de Yacyretá: ambos indicadores permitirán saber si el pulso del Paraná termina en la góndola, en la factura de luz o en ambos.
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