Saltar al contenido
Alerta LitoralAlerta Litoral ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.550,00 +0,65%Dólar MEP $1.537,30 -0,36%Riesgo país 597 pb +1,36%
MIÉ, 14 OCT 2026
Entretenimiento

El libro que Stephen King decidió esconder del mundo: por qué "Rabia" desapareció de las librerías y de las pantallas

Una novela de los años setenta sobre un chico que se arma y desata una masacre en su escuela volvió al centro de la escena cuando apareció en las mochilas de jóvenes autores de tiroteos en Estados Unidos. El autor la sacó de circulación y le cerró la puerta a cualquier adaptación audiovisual. La historia completa de una decisión que sigue siendo excepcional dentro de la literatura popular.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 5 min
El libro que Stephen King decidió esconder del mundo: por qué "Rabia" desapareció de las librerías y de las pantallas

Me acuerdo de la primera vez que leí algo de Stephen King: era un libro prestado, con las páginas dobladas, y la sensación de que el tipo de Maine sabía meter la cabeza adentro de un pueblo chico y mostrar lo que pasaba cuando las cosas se torcían. Por eso cuando uno repasa la historia de Rabia, esa novela breve y brutal que él mismo decidió retirar del mercado, no puede dejar de pensar que se trata de un escritor que conoce desde adentro la materia que ficciona y que, llegado el caso, prefiere perder plata antes que seguir acumulando daño.

La novela se publicó en 1977, apenas King empezaba a ser conocido, y lo hizo con el seudónimo Richard Bachman, que usó durante años para probar si su éxito dependía solo de su nombre. Cuenta la historia de Charlie Decker, un estudiante al que expulsan de su instituto y que, en lugar de irse a su casa, toma un arma del casillero y empieza a disparar contra sus compañeros y profesores, tomando rehenes. El libro nunca fue un superventas: fue leído por miles de personas a lo largo de los años, pero quedó lejos del fenómeno de títulos posteriores del propio King como El resplandor, It o Misery.

El punto de inflexión: del estante a la mochila de un tirador

Lo que cambió la relación del escritor con ese libro fue dónde apareció una y otra vez. Ejemplares de Rabia empezaron a encontrarse entre las pertenencias de jóvenes involucrados en tiroteos escolares en distintos puntos de Estados Unidos. El caso más resonante fue el de Michael Carneal, que en 1997 mató a tres personas en su colegio en Kentucky y tenía un ejemplar de la novela entre sus cosas.

King lo contó sin rodeos en declaraciones públicas: "Al menos dos chicos que estuvieron involucrados en tiroteos escolares tenían el libro". No dijo más, pero la coincidencia, sumada al propio argumento de la novela, lo empujó a tomar una medida que casi ningún autor de su tamaño había tomado: pedir que se dejara de publicar.

Por qué no la adaptación: la lógica de un autor que decide ir hasta el final

El razonamiento del autor es interesante porque no es el de alguien que renuncie a pensar el problema en su complejidad. Él mismo aclara que no atribuye la violencia directamente a los libros ni a las películas y que la enorme mayoría de quienes consumen este tipo de material no actúa de forma violenta en la vida real. Lo que distingue es un subgrupo reducido de personas, atravesadas por otros factores, en las que ciertos contenidos pueden funcionar como catalizadores. Y ahí es donde aparece la frase que resume todo: "No quería que Rabia fuera uno de esos aceleradores. Sentí que era parte de eso, se convirtió en parte de un escenario de fantasía con estas personas y no quería que le pasara a nadie más".

Esa misma lógica se extiende, de manera inevitable, a cualquier versión audiovisual. Si el libro quedaba fuera de circulación, autorizar una película o una serie habría sido una contradicción: el daño potencial que King quería evitar con el papel no dejaba de existir al pasar a la pantalla. Por eso la prohibición de adaptaciones no fue un capricho adicional sino la consecuencia directa del primer paso.

“Sentí que era parte de eso, se convirtió en parte de un escenario de fantasía con estas personas y no quería que le pasara a nadie más.”Stephen King

El ensayo de 2013 y el debate sobre las armas

En 2013 King volvió sobre el tema con más herramientas en un ensayo titulado Guns, donde repasó su postura sobre el control de armas en Estados Unidos y reconstruyó, casi en formato de confesión, los motivos que lo habían llevado a sacar Rabia del mercado. Allí dejó una frase que debería tomarse como una clase de responsabilidad pública: la Primera Enmienda de la Constitución le permitía legalmente mantener el libro en circulación, pero su responsabilidad moral le imponía lo contrario.

Es la diferencia entre lo que un autor puede hacer y lo que decide hacer. King eligió perder las regalías, dejar de alimentar el mito Bachman con ese título y aceptar que una obra suya dejara de existir para los lectores, justamente cuando más fácil es sostener el catálogo y callarse.

  • Rabia ocupa un lugar singular en la bibliografía del autor: es el único título suyo que él mismo considera demasiado riesgoso para estar disponible, por su argumento y por la evidencia de su uso por parte de jóvenes autores de tiroteos.
  • La novela se publicó en 1977 bajo el seudónimo Richard Bachman y nunca fue un éxito de ventas: su retiro del mercado responde a razones éticas, no comerciales.
  • La prohibición de adaptaciones cinematográficas o televisivas no es una decisión separada: es la prolongación lógica del retiro editorial, ya que la lógica del "acelerador" se mantendría intacta en la pantalla.
  • El escritor reconoce que la mayoría de los lectores no se vuelve violenta con este tipo de ficción, pero identificó un subgrupo sensible para el cual el libro podía operar como detonante en contextos ya cargados de otras variables.

A mí, que llevo años leyendo a King y viendo cómo su literatura se metió en la conversación pública cada vez que ocurre una masacre en una escuela estadounidense, la decisión sobre Rabia me parece una de las pocas veces que un autor enorme usó su poder simbólico para achicarse. Renunció a una novela propia, a un ingreso económico, a la posibilidad de una adaptación que probablemente le habría dado una serie o una película taquillera, en nombre de algo muy simple y muy difícil de sostener: hacerse cargo de la propia ficción cuando la ficción se cruza con la realidad más oscura.

En guaraní, la palabra jeporeka describe a alguien que busca con insistencia, que da vueltas hasta encontrar lo que necesita. King, con Rabia, hizo lo contrario: dejó de buscar, dejó de insistir, y eligió correr el libro de la mesa. Es un gesto chico en el mapa de una obra enorme, pero quizá por eso merece ser contado en detalle: nos recuerda que la literatura no termina cuando se imprime, sino en cada decisión que el escritor toma después, incluso cuando esa decisión implica desaparecer un libro.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo