El Ferro se lo empató al Halcón y le aguó la fiesta de la punta
Defensa y Justicia ganaba 2-0 en Santiago del Estero, se confió y Central Córdoba lo empató con un penal que hubo que repetir. El equipo de Varela se quedó sin la chance de ser líder del Grupo A del Clausura.
Yo estaba en la tribuna, con el termo bajo la lluvia fina del Madre de Ciudades, cuando vi la seña del Loco festejando el segundo gol del Halcón. Me abracé con el de al lado, medio incrédulo: Defensa y Justicia se llevaba puesto al Ferro y, de yapa, se subía a lo más alto del Grupo A. Duró poco la alegría, claro. En Santiago del Estero el fútbol tiene esa costumbre cruel de recordarte que hasta el 90 no se salvó nadie.
Dos goles que parecían sentencia
El visitante manejó la pelota con criterio durante largos tramos del primer tiempo y gran parte del segundo. Lucco abrió el marcador con un remate cruzado que se metió junto al palo, y cuando Leandro Fernández firmó el 2-0, a los 15 del complemento, el banco de Defensa ya se imaginaba la foto de líder en Florencio Varela. Central Córdoba, empujado por su gente, tiró centros, persiguió cada pelota dividida y nunca se dio por vencido.
El descuento llegó cuando el partido ya pedía aire. Marco Iacobellis agarró la pelota afuera del área, la acarició un instante y la mandó al ángulo con una derechazo que se coló junto al travesaño. Golazo. El Ferro se despertó, la tribuna se vino abajo y el 2-1 le cambió la cara al encuentro.
- Lucco y Leandro Fernández anotaron los goles del Halcón en el primer tiempo y el inicio del segundo.
- Iacobellis descontó con un potente remate desde afuera del área para el Ferro.
- Leonardo Sequeira convirtió el 2-2 de penal, tras una repetición por adelantamiento del arquero Borgogno.
- Echavarría sancionó la pena máxima a instancias del VAR por una mano que consideró deliberada del juvenil Roselli.
- El Ferro tuvo un gol de Barreda anulado por offside en el tiempo adicionado.
El VAR como protagonista
A los 44 del segundo tiempo, cuando el reloj ya marcaba tiempo de descuento, el árbitro Pablo Echavarría fue convocado por Fernando Espinoza desde la cabina del VAR. Revisó una jugada dentro del área visitante y, después de casi cinco minutos de pantalla, marcó penal por una pelota que le pegó en el brazo al joven Nazareno Roselli, de 20 años, que había entrado hacía poco por Damián Fernández. La decisión fue descripta por el juez como una "mano deliberada", lo que generó protestas airadas de los jugadores del Halcón.
Sequeira se hizo cargo del disparo y Matías Borgogno se lució conteniéndolo. Pero la historia no terminó ahí. El VAR volvió a llamar, esta vez para sancionar que el arquero de Defensa se había adelantado antes del remate. Penal otra vez, y en la segunda Sequeira no falló: la puso junto al palo y firmó el 2-2 que desató el delirio en Santiago del Estero.
Lo que vino después fue puro infarto. El partido tuvo 16 minutos de adición, una enormidad que incluyó un gol de Diego Barreda tras un centro de Sequeira, anulado por posición adelantada, y dos situaciones clarísimas para Defensa que no terminaron adentro por poco. En el cierre, con la pelota yendo de un lado al otro como en una calesita, el empate terminó siendo casi un alivio para los dos.
Me fui del Madre de Ciudades con una sensación agridulce, la de haber visto un partido que el Ferro mereció empatar y el Halcón mereció ganar. Defensa se quedó sin la punta que tenía a mano, una lástima para un equipo que había hecho todo bien durante 70 minutos. Central Córdoba, en tanto, sumó un punto que vale oro y que sostiene la ilusión de pelear en un grupo que viene parejo como ninguno.
Ahora la agenda marca que el Ferro tendrá que reponerse rápido porque el Clausura no da tregua, mientras que Defensa y Justicia buscará recuperar la sonrisa como local. Lo que pasó en Santiago del Estores deja una enseñanza que en el fútbol argentino se repite semana tras semana: mientras el árbitro no pita el final, el resultado es solo un borrador.
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