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JUE, 01 OCT 2026
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El chico de Jerry Maguire se anima a lo oscuro: Lipnicki debuta como villano en una película sobre los operativos de Chris Hansen

El actor que en los noventa nos hizo emocionar con Ray Boyd ahora se pone en la piel de un hombre cazado por las cámaras de un programa que marcó a fuego la televisión de los Estados Unidos. La película se vio en Venecia y ya genera ruido.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 4 min
El chico de Jerry Maguire se anima a lo oscuro: Lipnicki debuta como villano en una película sobre los operativos de Chris Hansen

Imaginate la escena: una habitación pequeña, luces que generan duda, un escritorio que llega de lejos y, del otro lado, una cámara que no pestañea. Eso es lo que plantea el primer fotograma de Primetime, la película que el director Lance Oppenheim, hasta ahora metido hasta el cuello en el mundo documental, decidió llevar al terreno de la ficción. El resultado se vio a principios de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde el público aplaudió durante siete minutos seguidos, una cosa que en la Mostra no pasa todos los días.

La historia gira alrededor de los famosos operativos encabezados por el periodista Chris Hansen, que durante años condujo en la cadena NBC un programa dedicado a tenderle trampas a adultos que, según las pesquisas, pretendían encontrar menores por internet para abusar de ellos. Lo que el formato proponía era simple y demoledor: un supuesto adolescente los esperaba en una casa, la policía se escondía en la pieza de al lado y, cuando el sospechoso llegaba, las cámaras lo registraban mientras el conductor lo enfrentaba con las conversaciones que había tenido por chat. Eso es exactamente el mundo que la película viene a revisitar.

Lipnicki como antagonista

A Pattinson le toca ponerse en la piel de Hansen, el hombre que sostiene la entrevista sin levantar la voz pero sin dejar pasar una. A Lipnicki, en cambio, le reservan el papel más áspero: uno de esos adultos que cae en la trampa y termina sentado del otro lado del escritorio, con la luz en la cara y el mundo encima. Para cualquiera que lo recuerde como el nene de Jerry Maguire que le decía a Tom Cruise cosas como show me the money, la distancia entre aquel pibe y este personaje parece un abismo.

Y eso, lejos de asustarlo, lo sedujo. "Había rezado por un material oscuro", confesó Lipnicki al hablar del tipo de propuestas que esperaba recibir, ya cansado de que lo encasillen en el chico tierno de las comedias familiares. Tiene 35 años y lleva casi tres décadas en la pantalla, así que el derecho a pedir otro tipo de papeles parece más que ganado.

Una escena de desnudo que incomoda

Hay un momento de la película que ya se comenta en los pasillos de los festivales: una escena de desnudo frontal del actor. Lipnicki aclaró que no es la primera vez que se anima a algo así, ya lo había hecho en la obra teatral Lost Girls, pero el contexto del personaje vuelve la experiencia intimidante. No es lo mismo mostrar el cuerpo en una historia de otro tono que en una donde lo que se discute, lo que se esconde y lo que se exhibe tiene que ver con la vergüenza, la culpa y la predación.

“Había rezado por un material oscuro.”Jonathan Lipnicki

De niño símbolo a personaje incómodo

  • 1996: interpreta a Ray Boyd en Jerry Maguire, la película de Cameron Crowe que lo consagró como uno de los niños más recordados de los noventa. Por ese papel se llevó un Critics’ Choice Award y un Young Artist Award.
  • 1999: llega Stuart Little, la adaptación del clásico infantil que, entre ambas entregas, recaudó cerca de 300 millones de dólares en todo el mundo.
  • 2025: Primetime se convierte apenas en la segunda película de su etapa adulta que llega a los cines, una rareza para alguien con tres décadas de carrera.

Para mí, lo más interesante de esta película no es el morbo ni el papelón de ver al actor que creció frente a nuestras cámaras metido en un papel turbio. Lo más interesante es la pregunta que la película se anima a hacer en voz alta, sin gritar: cuando las cámaras se prenden para exponer a alguien, ¿dónde termina el periodismo y empieza el espectáculo? Oppenheim, que viene de contar historias reales con paciencia documental, sabe que ese límite es borroso, casi como la línea del horizonte en una playa de noche. Y usa esa turbiedad para incomodar al espectador, que es, en definitiva, lo que uno le pide a un buen thriller. Habrá que ver si el estreno argentino le hace justicia a una propuesta que, por lo que se vio en Venecia, promete dejar hablando a más de uno.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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