Dos imputados por la muerte de un ñandú criado a mano en un campo de Pergamino
El fiscal pidió detenerlos por robo en despoblado, pero el juez rechazó el planteo y encuadró el hecho como violación de domicilio, daño y crueldad animal. La Cámara de Apelaciones deberá definir la calificación legal.
La muerte de un ñandú en un establecimiento rural de Pergamino se convirtió en una causa judicial con dos imputados y un cruce de posiciones entre la fiscalía y el juez de Garantías sobre cómo calificar el hecho. Ahora la Cámara de Apelaciones en lo Penal del departamento judicial deberá definir la figura legal que se aplicará.
Según fuentes judiciales, el fiscal Nelson Mastorchio había solicitado las detenciones de Matías Matkovic, de 25 años, y Rubén Nahuel Martínez, de 31, bajo la carátula de robo en despoblado. El juez de Garantías N.º 2, Julio Caturla, rechazó los pedidos y planteó que correspondía investigar una violación de domicilio y daño, en concurso ideal con actos de crueldad animal previstos en la Ley 14.346.
El hecho y la denuncia
La investigación apunta al ingreso de los acusados al campo El Tauro, en la zona de La Violeta, cerca de la ruta provincial 51. El establecimiento tiene 360 hectáreas y cuenta con carteles que prohíben la caza. El 30 de agosto, dos galgos fueron utilizados para cazar al ñandú, que luego fue faenado.
El encargado del lugar, Raúl Antonio Fleitas, denunció lo ocurrido después de recibir videos y fotografías que habían circulado por WhatsApp. Según fuentes judiciales, llevaba varios días buscando al animal cuando le avisaron de su muerte. Después llamó a uno de los involucrados y le anticipó que acudiría a la Justicia.
Los allanamientos y la evidencia
- En los predios de los imputados, efectivos de la Patrulla Rural de Pergamino hallaron restos del ñandú.
- Se secuestraron cuchillos y teléfonos celulares.
- La fiscalía también pidió la intervención de la Justicia Federal de San Nicolás por la ley de protección de la fauna silvestre.
Fleitas había criado al animal a partir de un huevo recibido como regalo de familiares. Lo llamó “El Loco”, lo cuidó dentro de una casa durante sus primeros días y luego lo dejó suelto en el campo, donde convivía con otros animales y volvía al casco del establecimiento para dormir.
La causa continúa en trámite, con la calificación legal pendiente de resolución por parte de la Cámara de Apelaciones. La próxima instancia será la definición de ese encuadre, que determinará el rumbo de la investigación.
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