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SÁB, 26 SEPT 2026
Entretenimiento

Diez años de aulas, comunidad y cimientos de la mano de Shakira en el corazón de Cartagena

La Institución Educativa Lomas del Peyé abrió sus puertas en febrero de 2014 con el impulso económico de la Fundación Pies Descalzos, que aportó casi la mitad de los ocho millones de dólares que costó levantar el edificio. Hoy sigue recibiendo a más de mil chicos y a las familias de La María en un predio que combina aulas, comedor, biblioteca y espacios compartidos.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 26 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Me crucé con esta historia casi de casualidad y, mientras iba leyendo los números, me fui imaginando el ruido de los primeros recreos en un patio todavía con olor a pintura. Porque la Institución Educativa Lomas del Peyé, enclavada en el barrio La María de Cartagena de Indias, tiene apenas una década y ya lleva la marca de toda una generación. La sede se construyó con un presupuesto total de ocho millones de dólares y la Fundación Pies Descalzos, el brazo educativo que Shakira sostiene desde hace años, puso 3,68 millones: nada menos que el 46% del costo total, lo que la convierte en la principal financiadora individual del proyecto.

Un edificio pensado para abrirse al barrio

Lo que más me llamó la atención, y quiero compartirlo con ustedes, es que no se trata de un colegio pensado únicamente como colegio. En un terreno de 7.780 metros cuadrados se reparten 55 espacios con funciones muy distintas: aulas para primera infancia, primaria y secundaria, áreas especializadas, biblioteca, comedor y un centro de uso comunitario al que pueden entrar las familias de la zona. Es una escuela con permeable, abierta a la vida cotidiana de La María, diseñada para alojar a 1.700 alumnos, aunque en la práctica suele recibir a más de mil chicos por año. Esa arquitectura mixta, mitad escuela y mitad centro barrial, es la herencia más concreta que dejó aquella inauguración de febrero de 2014.

La obra no fue solo un acto de mecenazgo aislado: durante la etapa de edificación la fundación asegura que se generaron entre 350 y 400 puestos de trabajo directos, y que el 60% de esos empleos quedó en manos de vecinos de barrios cercanos. Una inyección de plata que movió el territorio antes incluso de que sonara el primer timbre.

  • Capacidad proyectada: 1.700 estudiantes de primera infancia, primaria y secundaria.
  • Terreno total: 7.780 metros cuadrados con 55 espacios diferenciados.
  • Financiamiento: 8 millones de dólares en total, con un aporte de 3,68 millones de la Fundación Pies Descalzos (46%).
  • Empleo: entre 350 y 400 puestos directos durante la obra, con un 60% ocupado por residentes de la zona.
  • Servicios: comedor, biblioteca, áreas deportivas y un centro de uso comunitario abierto a las familias.

Diez años después, la fundación renovó su apuesta

En 2024, cuando se cumplieron diez años de la inauguración, la Fundación Pies Descalzos conmemoró el aniversario y volvió a poner sobre la mesa el objetivo que había guiado la obra desde el primer día: ampliar el acceso a la educación y mejorar las condiciones de aprendizaje de los chicos de la zona. No es la primera vez que la cantante colombiana deja su huella en una escuela latinoamericana; su historial con la fundación incluye otras sedes en su país, pero esta de Cartagena suele aparecer como una de las más emblemáticas por escala y por el peso que tuvo su aporte dentro del presupuesto final.

A mí, que vengo siguiendo hace rato el vínculo entre Shakira y la educación, me gusta pensar que Lomas del Peyé funciona como una especie de mapa en miniatura de lo que la fundación quiere replicar: aulas dignas, espacios comunitarios y trabajo local. Para los lectores menos familiarizados con la movida colombiana, vale una aclaración casi al pasar: en el habla cotidiana de la región, un pibe de barrio suele llamarse chiquilín o pelado, y muchos chicos de La María crecieron entre esos muros. Lo concreto es que la sede sigue recibiendo cada mañana a más de mil alumnos en un edificio que, además de enseñar, abraza al barrio entero.

Mirado en perspectiva, lo de Shakira en Cartagena no es un cheque firmado y archivado: es una inversión sostenida en el tiempo que todavía se transpira en los pasillos. Y a mí, honestamente, me deja una sensación linda comprobar que a veces la música más duradera de un artista termina sonando en un patio de recreo, entre risas que nada tienen que ver con un escenario.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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