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MAR, 22 SEPT 2026
Vida

Después de los 30, cada paso cuenta: cómo construir huesos que aguanten toda la vida

La especialista Elaine Dennison repasó las claves para cuidar la masa ósea antes de que el reloj empiece a jugarnos en contra: ejercicio con carga, alimentación equilibrada y prevención de caídas. Una guía para entender por qué una fractura aparentemente menor puede ser la primera señal de un problema silencioso.

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Elena BianchiSociedad · 22 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

Me imagino la escena tal como la contó Elaine Dennison: una persona camina por la vereda, tropieza con un desnivel que no vio, cae desde su propia altura y termina en la guardia con la muñeca rota. A primera vista parece un accidente doméstico más, de esos que se cuentan en la mesa familiar con una sonrisa resignada. Pero para la especialista en salud ósea, ese episodio es mucho más que un traspié: es, con frecuencia, la primera señal visible de una osteoporosis que llevaba años avanzando en silencio, sin dar la cara hasta que el hueso dijo basta.

La osteoporosis tiene esa mala costumbre de pasar inadvertida hasta que aparece una fractura, y cuando aparece, suele dejar huella. Por eso Dennison insistió en un punto que parece obvio pero que pocos aplican: revisar los antecedentes personales y familiares es clave para evaluar el riesgo, incluso cuando no hay síntomas ni dolor ni ninguna molestia que invite a consultar. Esperar a que el cuerpo avise es, en este terreno, esperar demasiado.

Cuándo conviene sentarse frente al médico antes de que el hueso se queje

  • Fracturas de cadera, muñeca o columna en familiares directos, sobre todo si se dieron después de los 50 años o ante caídas menores.
  • Uso prolongado de corticoides, un grupo de medicamentos que puede debilitar el tejido óseo con el correr de los meses.
  • Tabaquismo activo o antecedentes de enfermedades que dificultan la absorción de nutrientes, como algunos trastornos digestivos o renales.
  • Mujeres en transición menopáusica, ya que la caída de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea.
  • Personas con diagnóstico previo de baja densidad ósea en la columna, que necesitan orientación profesional antes de empezar cualquier rutina con pesas.

Una vez que el cuerpo empieza a sumar años, la consulta se vuelve un terreno donde las herramientas pesan tanto como la experiencia clínica. Dennison mencionó la densitometría DEXA, que mide la densidad mineral del hueso y permite saber si estamos dentro de los parámetros normales, por debajo o francamente en zona de osteoporosis. A eso se suma el FRAX, un sistema de evaluación que cruza edad, sexo, antecedentes y factores de riesgo para estimar la probabilidad de fractura a diez años y orientar decisiones. Nada reemplaza al médico de cabecera, pero estos instrumentos permiten conversar con información concreta en la mano.

El gimnasio como medicina, con sus bemoles

Lo que se come y lo que se mueve pesan casi lo mismo en la salud ósea, y la especialista fue clara al describir qué tipo de movimiento le habla al hueso en su propio idioma. Los ejercicios que le imponen una carga obligan al tejido a reaccionar, a reforzarse, a adaptarse: rutinas de fuerza, subir y bajar de una plataforma, correr, saltar. Los músculos también cumplen un papel silencioso, porque al tensarse transmiten fuerzas al hueso y lo estimulan. La advertencia, sin embargo, llega enseguida: quien tenga baja densidad en la columna oantecedentes de problemas de espalda necesita sí o sí una orientación profesional antes de cargar una pesa, porque lo que es medicina para unos puede ser riesgo para otros.

La natación, que tiene fama de actividad casi perfecta, aporta mucho en lo cardiovascular y en el fortalecimiento muscular, pero tiene un detalle que Dennison no dejó pasar: el agua sostiene el cuerpo y reduce la carga sobre el esqueleto, de modo que no produce el mismo estímulo mecánico que las actividades con apoyo e impacto. No es mala, ni mucho menos; es incompleta para el hueso. Por eso la recomendación pasa por combinarla con caminatas, trote o trabajo de fuerza.

Lo que va en la mesa también construye esqueleto

En la cocina, el calcio y las proteínas son la dupla más conocida, y la especialista los desglosó sin vueltas. Leche, yogur, queso, alimentos fortificados y algunos vegetales de hoja verde aportan el calcio necesario para sostener la estructura. La vitamina D, que se consigue con exposición solar moderada y en algunos alimentos, interviene en la absorción de ese calcio y en la mineralización del hueso. Dennison sumó a la lista las vitaminas K y C y el magnesio, todos dentro de una alimentación equilibrada con frutas y verduras, sin necesidad de suplementos mágicos ni fórmulas milagrosas que circulan por ahí.

Estas recomendaciones cobran una urgencia silenciosa cuando se entiende que la masa ósea llega a su máximo alrededor de los 30 años. A partir de ahí, el tejido sigue renovándose, pero empieza un proceso en el que la degradación puede superar a la formación. Durante la menopausia, la caída de estrógenos acelera ese desequilibrio y transforma una pérdida gradual en una pendiente más pronunciada. Cuidarse antes de los 30, a los 30, a los 50 y a los 70 no es exageración: es la diferencia entre un hueso que aguanta una caída y un hueso que se rompe con un estornudo.

“Una fractura después de una caída desde la propia altura puede ser una señal de fragilidad ósea. La osteoporosis suele pasar inadvertida hasta que aparece una lesión, por eso los antecedentes personales y familiares son relevantes para evaluar el riesgo.”Elaine Dennison, especialista en salud ósea

Vuelvo a la escena del principio, esa vereda con un desnivel y una persona en el piso. La diferencia entre un susto y un diagnóstico está, muchas veces, en lo que hicimos durante las décadas anteriores: cuántos platos con calcio sumamos a la semana, cuántas veces elegimos la escalera al ascensor, cuántas consultas al médico dejamos para otro momento. Dennison no pide heroicidades ni rutinas imposibles. Pide, en el fondo, algo mucho más simple y más difícil a la vez: prestarle atención al esqueleto mientras todavía nos sostiene sin quejarse.

EB

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