Saltar al contenido
Alerta LitoralAlerta Litoral ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

Delia, la jubilada de Lobos que se fue a recorrer la Argentina en un auto convertido en casa

Con 63 años y sin experiencia en mecánica, transformó un Renault 11 del 91 en una vivienda con cama, cocina y baño. Desde 2021 duerme al costado de las rutas y ya pisó Las Grutas, Misiones, Jujuy e Iruya. Ahora apunta al norte profundo.

JL
Josefina LedesmaTurismo · · lectura 4 min
Delia, la jubilada de Lobos que se fue a recorrer la Argentina en un auto convertido en casa

Imaginate esto: estás manejando por una ruta argentina y ves pasar un Renault 11 del 91, medio destartalado, con una cortina en la luneta trasera y un cartelito casero que dice “viajera sola”. Te quedás mirándolo y probablemente sonrías. Esa conductora tiene nombre y apellido: Delia Torres, 63 años, vive en Lobos y desde 2021 se largó a recorrer el país sola, con un auto adaptado como casa rodante.

Cómo nació la idea

Antes de la pandemia, Delia pasaba los días armando itinerarios para otros. Conocía cada destino desde el mostrador de una agencia, pero siempre le quedó la duda de qué había detrás de esos carteles de pueblos que aparecían al costado de la ruta. En 2019 se mudó al campo, sobre la Ruta 41, y ahí empezó a ver pasar casas rodantes frente a su ventana. Una noche se enganchó con videos de YouTube de gente que adaptaba autos comunes para vivir arriba y se dijo: si ellos pueden, yo también.

No tenía motorhome ni presupuesto para comprar uno, así que agarró lo que tenía: un Renault 11 modelo 1991 y lo convirtió, a fuerza de prueba y error, en una vivienda rodante. Sacó la butaca del acompañante y metió una cama de una plaza con cajones debajo para guardar ropa y comida. En la luneta armó una mini cocina con anafe y dos bidones de agua; del otro lado puso un inodoro químico portátil. Todo artesanal, todo medido con cinta y paciencia.

El primer viaje y la red de viajeros

Antes de lanzarse a la ruta larga, Delia les preguntó a otros viajeros conocidos por redes y todos le dijeron lo mismo: empezá por tramos cortos. En 2021 fue a un encuentro de rodanteros en General Belgrano, a unos 100 kilómetros de Lobos. Ahí descubrió que existe una red solidaria muy particular: grupos de WhatsApp donde alguien puede pedir que un viajero cercano se acerque a darle una mano, recomendar un mecánico de confianza o simplemente avisar dónde hay un buen lugar para pasar la noche.

““El primer viaje largo fue a Las Grutas. Estuve 15 días y cuando volví ya estaba planeando el siguiente””Delia Torres

Ese segundo viaje fue a Chajarí, Entre Ríos, pero se le estiró solo: se fue hasta Corrientes, Misiones, las Cataratas del Iguazú y volvió por la costa del río Uruguay. En el camino pasó por Yapeyú y se desvió hasta El Soberbio para conocer los Saltos del Moconá. Llegó con niebla espesa y tuvo que esperar al mediodía para ver caer el agua. También se animó a subir a un gomón y dice que fue una de las experiencias más memorables del recorrido.

Norte profundo, en una Citröen Berlingo

En 2024 se largó a lo grande: 40 días de viaje, parte de la Ruta 40, Jujuy e Iruya como destinos fuertes. Después pasó por Catamarca, donde decidió no subir al Campo de Piedra Pómez porque el auto no respondía bien en la pendiente y el viento en contra hacía todo más arriesgado. Hoy ya no viaja en aquel Renault 11: se pasó a una Citröen Berlingo adaptada, un poco más cómoda y con mejor andar para los caminos de ripio del norte.

Si te tienta la aventura, esto es lo que tenés que saber

- Precio de referencia: adaptar un auto chico como casa rodante puede arrancar en unos 300 mil pesos entre materiales (placas, aislante, colchoneta, anafe, bidones) y la mano de obra si no lo hacés vos mismo. Una Citröen Berlingo usada 2015 en adelante ronda los 12 a 15 millones de pesos, según el estado. - Cómo arrancar: jointearte a grupos de Facebook y WhatsApp de “rodanteros Argentina” o “viajeros en auto”. Ahí se consiguen los contactos, los talleres de confianza y los consejos que Delia aprendió en el camino. - Una alternativa menos conocida: en vez de ir a los destinos clásicos del norte, Delia recomienda meterse por los pueblos de la Quebrada de Humahuaca chico, como Maimará o Purmamarca en temporada baja, o por los Valles Calchaquíes en mayo, cuando ya no hace tanto calor y los caminos están tranquilos. - La mejor época para ir: de abril a octubre. Se evita el calor extremo del norte, las rutas están más liberadas y los atardeceres en la Puna o en la Quebrada son otra cosa.

Mientras prepara su próxima etapa, Delia sigue mirando mapas. Quiere volver al norte, esta vez más al fondo, y probably terminar de conocer esos pueblos que un día vio desde un cartel y le quedaron sonando en la cabeza. Como te decía al principio, a veces la mejor forma de conocer un país es subirse a un auto viejo, sacarle la butaca del acompañante y animarse a desviarse de la ruta.

JL

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo