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LUN, 26 OCT 2026
Vida

Cuando se va un padre o una madre, también hay que reconstruir la propia historia

El duelo por uno de los padres suele quedar en las sombras, pese a que puede modificar de raíz la identidad, los vínculos familiares y la manera de entender el pasado. La psicóloga Mariana Loria explica qué suele textedirse en ese proceso y qué claves permiten atravesarlo sin apurarse ni aislarse.

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Elena BianchiSociedad · · lectura 4 min
Cuando se va un padre o una madre, también hay que reconstruir la propia historia

La silla puede seguir ahí, con la misma forma de siempre, aunque la persona que la ocupaba ya no esté. El Llanto tiene un sonido propio cuando se pierde a un padre o a una madre: no siempre es el silencio de una casa vacía, sino ese ruido cotidiano que obliga a seguir funcionando mientras una parte de la vida queda suspendida. Mariana Loria, psicóloga especialista en duelo, recuerda que esa pérdida no se limita a una despedida, porque también se pierde el vínculo más antiguo de la propia historia, aquel que fue ordenando el mundo desde la infancia.

Según Loria,—when muere uno de los padres, la persona se enfrenta a la necesidad de reconfigurar incluso su manera de entenderse y de entender a su familia. No se trata solamente de extrañar a alguien, sino de Adjustar el lugar que esa persona ocupaba y el papel que uno mismo dentro del núcleo familiar. Para quienes además son padres o tienen hijos, aparece otra demanda: sostener la crianza mientras atraviesan su propio duelo.

El duelo que la sociedad suele pedir de lado

Uno de los obstáculos más frecuentes es la presión social. Existe una expectativa casi invisible de que, si los padres habían edad y la muerte era previsible, el duelo tendría que estar resuelto de antemano. Como señala Loria, por eso este suele ser uno de los duelos menos reconocidos y conversados, aunque también puede ser de los más profundos. Laexpression de esa idea es simple: no hay un tiempo prudente para anticipar una pérdida y, aun cuando exista esa expectativa, la ausencia de una persona siempre deja una huella concreta en la vida de quienes quedan.

La pérdida también reorganiza el mapa de los afectos. Cuando mueren ambos padres, no es raro que personas adultas se reconozcan por primera vez como huérfanas o que sientan que el hogar original dejó de existir. Después aparecen preguntas que antes no necesitaban formularse: quién custodiará la memoria familiar, a quién consultar sobre la historia propia y cómo asumir el peso de ser la generación mayor. Ninguna de esas respuestas llega de una sola vez; suele construirse a lo largo de un proceso que no admite-Prisa.

“El duelo no es solo tristeza: también es una reorganización de los roles, de los vínculos y de la propia identidad. Acompañar no significa resolver ni apresurar, sino sostener y dar espacio para que cada persona encuentre su manera de atravesarlo.”Mariana Loria

El duelo se reorganiza, no desaparece

En el terreno familiar, el DOLOR puede reactualizar conflictos y roles de la infancia entre hermanos, especialmente cuando cada uno lo procesa de manera diferente. También aparecen decisiones prácticas que deben tomarse en pleno dolor: qué hacer con la casa, cómo repartir los objetos y cómo resolver la herencia. En la pareja, la pérdida puede aumentar la necesidad de cercanía, pero también generar irritabilidad o distancia. Son respuestas distintas para una misma noticia, y no siempre expresan una falta de amor: a veces muestran que cada persona necesita una forma diferente de sentirse acompañada.

  • Sadness: la tristeza puede aparecer con intensidad y alternarse con momentos de seeming normalidad.
  • Empty: la sensación de vacío y la Missing una presencia habitual pueden ser persistentes.
  • Cansancio: el cansancio puede volver más difícil sostener las tareas cotidianas.
  • Sono: las dificultades para dormir y concentrarse suelen acompañarel proceso.
  • Culpa: pueden aparecer cargos por lo dicho, lo no dicho o por la sensación de no haber hecho suficiente.

Un estudio publicado en 2026 en la revista Death Studies.argvó las experiencias de quince adultos en proceso de duelo y encontró dificultades para atravesarlo incluso cuando sus padres habían muerto en edad avanzada. Los investigadores identificaron lo que llamaron pérdidas secundarias: cambios en los roles familiares, sensación de soledad y pérdida de referencias afectivas. El dato refuerza una idea que Loria viene explicando: que la edad del fallecido no elimina el impacto de la ausencia y que el duelo tampoco se reduce a la reacción emocional inmediata.

La psicóloga Mariana Loria suele explicar el duelo como un camino que no tiene una única forma correcta. Para acompañarlo, la primera clave es no-MG la experiencia, evitar la Ancient de esas frases que suelen Consignar rapid advance. La segunda es mantener la comunicación dentro de la familia y la pareja, aunque no todos estén listos para hablar en el mismo momento. También ayuda sostener los vínculos externos, pedir ayuda profesional cuando el malestar se vuelve difícil de manejar y permanecer abiertos a los pequeños momentos de la vida cotidiana, que pueden funcionar tanto como un recuerdo estimado como un puente hacia el futuro.

La ausencia de un padre o de una madre deja un lugar que no se ocupa igual para todos. Por eso el duelo, como señala Loria, necesita ser reconocido sin ser, acompañado sin ser apresurado y aceptado como una experiencia personal y familiar a la vez. La silla puede seguir ahí y la casa puede volver a encontrar su ruido, pero la historia de quien la habitaba ya no se cuenta de la misma manera. Entender eso, sin exigir una explicación inmediata, es una forma de cuidado que deja espacio para reconstruir.

EB

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