Cerúndolo lo dio vuelta en el Arthur Ashe y se metió por primera vez en los octavos del US Open
El argentino superó a Taylor Fritz, décimo del mundo, en cinco sets después de empezar dos sets abajo. La organización lo presentó como chileno en la previa y él ni se inmutó.
Levantó la mano, como saludando a las tribunas, y se fue derechito a la línea de saque. Lo presentaron por los parlantes como chileno, en el estadio más grande del mundo, y Francisco Cerúndolo ni pestañeó. Tiene 25 años y la calma de los que ya saben lo que cuesta estar ahí.
El arranque fue bravo. Taylor Fritz, diez del ranking, le movió la pelota con la solidez de siempre y se llevó los dos primeros sets sin regalarle nada. Cerúndolo estaba errático, con la derecha que no le hacía clic y la cabeza en otro lado. Parecía noche de despedida.
El cambio de chip
Y entonces algo se encendió. No fue de un saque ni de un passing ganador. Fue una devolución larga, cruzada, que le dio aire. Desde ahí empezó a presionar con el drive y a meterse en la cabeza del estadounidense. Se llevó el tercero por 6-3. Y el cuarto, con el mismo score. Fritz sintió el golpe.
En el quinto parcial, el local empujó con la gente y tuvo sus chances para quebrar. Pero Cerúndolo sacó como un poseso, bancó cuatro puntos bravísimos y se llevó el quiebre con una doble falta del propio Fritz. El resultado final fue 3-6, 6-4, 6-3, 6-4 y 6-4, en 3 horas y 41 minutos de una final anticipada en tercera ronda.
Una remontada con firma propia
- Cerúndolo nunca había llegado a octavos de final del US Open en su carrera.
- Venía de superar a Jan-Lennard Struff (44°) en cinco sets en la ronda anterior.
- Fritz, décimo del mundo, quedó eliminado en su primer partido en una cancha grande esta edición.
- El argentino cerró con una racha de saques clave para neutralizar el empuje del público.
Me acuerdo de otras noches en Flushing Meadows, con calor pegajoso y tribunas inglesas que parecen canchas de fútbol. Verlo a Cerúndolo bancar la presión del Arthur Ashe con 25 años y la mochila de representar a un país entero tiene su mérito. Y más cuando empieza dos sets abajo y con la organización presentándolo de otro país.
Ahora viene la siguiente parada. La pregunta que sobrevuela Queens es si el de Buenos Aires puede sostener este nivel en octavos y seguir avanzando. La vara quedó altísima, pero ya demostró que cuando la cosa se pone fea, no se achica.
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