Boca sacó pecho en China: bronce y la vuelta de un argentino al podio mundial
El Xeneize apabulló 93-62 al RSSB Tigers de Ruanda, cerró su primera Intercontinental con una medalla y cortó una sequía de cuatro años sin equipos argentinos en el top tres. Scola se metió en el vestuario a felicitar a los pibes.
El reloj corría, los chinos acomodaban las cosas y Casalánguida cruzó la cancha con esa cara de que pone cuando sabe que algo salió bien. Boca acababa de destrozar 93-62 al RSSB Tigers ruandés en China, y lo mejor no era el resultado: era subirse al podio en su primera Copa Intercontinental FIBA y devolver a un argentino al top tres después del subcampeonato de Quimsa en 2021.
El arranque fue un golpe en la mesa. Defensa arriba, ritmo alto y el rival sin saber dónde poner la pelota. Los de Ruanda aguantaron un rato, pero cuando Boca aceleró no hubo respuestas. La diferencia llegó a los 31 puntos y el trámite se hizo manejable, justo lo que necesitaba un plantel que venía de masticar la caída 77-70 ante el Rytas de Lituania en la semifinal.
Un título que se escapó y un bronce que vale
La historia casi termina con otro final. En el Grupo B, el Xeneize había vencido 88-78 al Beijing Royal Fighters —con 17 puntos y 10 rebotes de Cáffaro— y tenía todo servido para sellar el primer puesto. Pero en el cierre de la zona se topó con el NBA G League United, se le escapó una renta de 15 puntos y cayó 79-74. Resultado: segundo en el grupo y cruce directo contra el Rytas, el que después sería finalista.
El campeón terminó siendo el de la Liga de Desarrollo de la NBA: el United se sacó la espina de dos finales perdidas y se quedó con la Copa al vencer 89-86 al propio Rytas Vilnius. East II firmó 19 puntos en la definición y Eric Dixon se llevó el MVP del torneo.
- Boca 93-62 RSSB Tigers (Ruanda), por el tercer puesto.
- NBA G League United 89-86 Rytas Vilnius, por el título.
- Eric Dixon (United), MVP de la Intercontinental.
- Luis Scola, embajador del torneo, visitó el vestuario argentino tras el bronce.
Scola pasó por el vestuario y dejó su firma
Después del último bocinazo, los jugadores todavía transpiraban la camiseta cuando apareció la figura del Luifa. Scola, embajador del certamen, se metió en el vestuario a charlar con los pibes y después habló en la premiación. Lo dijo con la simpleza que lo caracteriza: "A veces se gana y a veces se pierde, pero compitieron muy bien, que es lo importante. Felicitaciones". Para un plantel joven, la foto y la palabra del campeón olímpico en Atenas 2004 valen más que cualquier chapa.
Me quedo con eso: con un equipo que viajó, compitió de igual a igual contra una franquicia satélite de la NBA y volvió con una medalla colgada. El próximo desafío ya no será en China ni con trofeos internacionales en juego; será volver al trabajo diario en la Liga Nacional, con la base armada y el recuerdo fresco de haber hecho historia en un rectángulo de exportación. Meterse en el vestuario, como hacía mi viejo cuando iba a ver a Obras, es otra cosa: es entender que estas camadas necesitan que alguien les marque el techo y les diga 'van por buen camino'. Scola lo hizo, y Boca se trajo el bronce a casa.
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