Atenas, Olímpico y Gimnasia se dieron el gusto en una noche de triples reacciones
La Liga Nacional tuvo tres partidos en lunes: remontada del Griego en Córdoba, paseo del Negro bandeño sobre Boca y un parcial de 16-0 del Patagónico que volteó a Argentino en Junín.
Lo vi desde la primera pelota y otra vez me pasó lo de siempre: en esta Liga un equipo gana y al rato ya lo está persiguiendo el rival. El lunes dejó las tres caras del mismo oficio: la épica, el dominio y la ráfaga final. Tres victorias, tres modos de conseguirlas, y un detalle que no se puede tapar: a esta altura del torneo, el que se distrae un cuarto, pierde.
El Griego, de abajo hacia arriba
Aterra en el Sandrín de Córdoba con la frente sucia, transpirado, y la sensación de que la historia estaba escrita por otros. Ferro manejó el guión durante media cancha, con un Emiliano Lezcano enciclopédico que firmó 26 puntos y se comió el primer tiempo casi en soledad: 48 a 40 al entretiempo. Ocho arriba el Verde, partido que parecía servido.
Pero Franco Balbi, que parece siempre un paso más lento y termina siendo el más rápido en el lugar justo, se hizo cargo del tercer cuarto. Igualó, pasó al frente y en un final punto a punto, a 32 segundos del final con el 86-86 en el reloj, fabricó una jugada completa: doble más falta, rebote clave, libre para sellarlo. Veintidós puntos, cinco rebotes y cinco asistencias en plan de conductor absoluto. Atenas ganó 91 a 86 y mostró que cuando tiene que morder, muerde.
El interrogante queda flotando: ¿le va a alcanzar el banco corto cuando se acumulen las fechas y las lesiones? Porque en ese tramo decisivo, Balbi, Lezcano y compañía están cargando la mochila solos.
El Negro bandeño, sin tregua
En La Banda, Olímpico salió a la cancha con el gesto serio de los que saben que Boca se cae solo, pero no lo dejaron mostrar. El primer cuarto fue una declaración de intenciones: 35 a 17 con Austin Wrighten enchufado, Ezequiel Paz punzante y Lucas Pérez administrando el goleo. La diferencia llegó a 24 puntos en el segundo segmento y al entretiempo ya eran 55-44.
- Wrighten terminó con 27 puntos, cinco triples y cinco recuperos, en plan de verdugo.
- Paz se fue por lesión tras un triple en el último cuarto, justo cuando peor le venía a Boca.
- Pérez tomó la posta y sostuvo el resultado cuando Boca se acercó a 11 en el cierre.
El Xeneize peleó lo justo, achicó por obligación, pero nunca encontró el hilo para dar vuelta una historia que arrancó torcida. Final 93 a 80, Olímpico como uno de los animadores del campeonato y la enfermería de La Banda esperando un parte médico que, por ahora, pinta feo.
El Patagónico y el parcial del K.O.
Lo de Junín fue una clase de cómo se desarma un partido en cinco minutos. Argentino, recién llegada al campeonato, hizo todo bien durante tres cuartos: dominó el ritmo, fabricó hasta trece puntos de diferencia y cerró el tercer período arriba 68 a 66. El estadio, la hinchada, el escenario: todo a favor.
Y entonces apareció el campeón. Ya había ganado dos días antes, ya tenía el envión del viaje, y repitió la fórmula visitante con un parcial demoledor de 16 a 0 que dinamitó el partido. Marcos Chacón peleó con sus 22 puntos, pero no le alcanzó ante un rival que administra finales como pocos. Santiago Pérez Douthat firmó 16 y Carlos Rivero cerró el doble-doble con 10 tantos y 11 rebotes. Final 87 a 82, primera derrota de Argentino en el torneo.
El Próximo partido para los tres será una prueba de fuego: el Griego visita una cancha brava donde ajustar la rotación; Olímpico intentará sostener su nivel sin Paz; y el Patagónico volverá a Comodoro con la confianza por las nubes. Como siempre digo en la tribuna: hasta que la pelota no salga, todo puede pasar.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Alerta Litoral