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DOM, 18 OCT 2026
Entretenimiento

Toto, el nene de nueve años que pidió parar el hate con la voz quebrada y una pregunta que nos incomoda

El niño rompió en llanto al leer los comentarios que le llovieron tras su paso por MasterChef Junior. Su madre aclaró que él no maneja redes y que tiene Altas Capacidades Intelectuales. La escena volvió a poner en el centro un debate viejo: qué se le dice a un chico que recién se sube a una pantalla grande.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Toto, el nene de nueve años que pidió parar el hate con la voz quebrada y una pregunta que nos incomoda

Me imagino la escena y se me hace un nudo en la garganta: un nene de nueve años, sentado en una silla que le queda enorme, con el celular de los padres en la mano, y del otro lado de la pantalla un diluvio de mensajes que no pidió leer. Toto, el participante de MasterChef Junior que se volvió tendencia este fin de semana por la razón equivocada, no llegó a ese momento a buscar polémica ni a hacerse el víctima: lo que pasó, según contó su propia mamá, es que quiso ver cómo había caído su debut en la televisión y se topó con una cascada de hate que no esperaba. La imagen es la de un pibe que todavía cree, con esa fe que solo se tiene a esa edad, que la gente va a festejar su primera aparición en la pantalla, y que termina encontrándose con todo lo contrario.

Para los que no siguieron el capítulo desde el principio, hay que retroceder un poco. En el primer episodio del ciclo, la dupla de Toto y Ámbar fue devuelta por el jurado por una hamburguesa que no terminó de cerrar. Cuando la devolución cayó, la nena se quebró en llanto porque temía quedar eliminada, y Toto, en el medio de la tensión y los nervios propios de un debut, deslizó que la preparación había sido principalmente de su compañera. La frase se viralizó, la nena lloró frente a cámara, y a partir de ahí se armó una tormenta en redes que derivó en cientos de mensajes apuntando directamente al chico, como si tuviese un prontuario que todavía no puede ni comprender del todo.

Un video, una disculpa pública y un pedido que duele

Lo que pasó después es lo que me costó digerir. El nene quiso ver qué se decía de él y, en lugar de los comentarios lindos que imaginaba, encontró un paredón. Entonces agarró el teléfono, se puso a grabar y habló con la voz cortada, tratando de que no se le escapara el llanto: "Me están heateando y la verdad que me está afectando mucho. Yo ya le pedí disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedirle disculpas ahora. Acá detrás hay una persona", dijo, mientras se señalaba con los dedos para dejar claro que él no se reduce al recorte que se vio en cámara. Después, según contó su mamá, ya le había dado un abrazo a Ámbar y le había dicho palabras lindas en privado antes incluso de que el episodio saliera al aire.

“Quiso ver la repercusión de su participación en Instagram, muy alegre, esperando ver mensajes lindos. Y cuando vio que no, me pidió enviar ese mensaje.”La madre de Toto, en la cuenta oficial del programa

La madre de Toto también dejó un dato que me parece clave y que muchas notas pasaron por alto: el nene tiene Altas Capacidades Intelectuales (AACC), lo que, sumado a los nervios lógicos de un debut, influye en cómo procesa estas situaciones. No lo digo como justificación ni como escudo, sino como contexto de alguien que tiene nueve años y al que le estamos exigiendo, en un formato pensado para adultos, el doble de tolerancia emocional que la que muchos grandes podemos bancar un lunes a las nueve de la noche. En criollo, y si mepermiten una palabra que me gusta especialmente, el pibe está pasando por un momento ërare (en guaraní, “raro”, “distinto”, esa sensación de que el mundo se mueve y uno todavía no encuentra dónde pararse) y lo está transitando delante de todo el país.

  • Tiene nueve años y maneja sus primeras exposiciones en televisión junto a un contexto familiar que hoy se vuelve público.
  • No administra sus propias redes: son sus padres quienes llevan las cuentas vinculadas al programa.
  • Pidió ver los comentarios de su debut esperando aliento y se topó con una andanada de críticas.
  • Grabó un video para disculparse con su compañera y para pedir que paren los ataques.
  • Su madre aclaró que tiene Altas Capacidades Intelectuales y que ya se había acercado a abrazar y a disculparse con la niña antes de la emisión.
  • El caso reabrió el debate sobre el límite entre opinar sobre un formato y hostigar a un menor de edad.

La pregunta que nos cabe a los que miramos

Porque a esta altura, y sin ánimos de dar cátedra porque yo también pierdo los estribos cuando un personaje de televisión me cae mal, lo que tenemos que discutir de verdad es por qué a un nene de nueve años le estamos contestando como si fuese un referente de la cocina, un competidor profesional o un panelista con años de recorrido. Criticar un plato, cuestionar una devolución del jurado o discutir si el reglamento del ciclo es justo, todo eso es parte de mirar televisión y tener opinión. Pero escribirle a un pibe que acaba de debutar para decirle lo que le terminaron diciendo, no es opinar sobre un programa: es otra cosa, y no le encuentro la vuelta para embellecerla. Si me permiten la opinión en primera persona con la que suelo cerrar las notas, les digo que cada vez que un adulto le dedica su tiempo a escribirle un agravio a un niño en una red social, lo único que termina mostrando es de qué tamaño tiene él la frustración, no de qué tamaño tiene la equivocación el chico. Y eso, en un país donde se nos llena la boca hablando de los pibes, debería incomodarnos un poco más de lo que nos incomoda.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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