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MIÉ, 21 OCT 2026
Vida

Tormentas en Neuquén: los secretos que esconde cada sumidero cuando el agua baja desde la barda

La alerta amarilla vuelve a encender las alertas en la provincia y el municipio sale a pedir una colaboración poco habitual: que los vecinos ni se acerquen a las rejas. Recorrido por las tareas preventivas, los riesgos que pocos conocen y el paso a paso para preparar la casa antes de que caiga la primera gota.

EB
Elena BianchiSociedad · · lectura 4 min
Tormentas en Neuquén: los secretos que esconde cada sumidero cuando el agua baja desde la barda

El cielo empieza a cerrarse otra vez sobre Neuquén y el aroma a tierra mojada se mezcla con el ruido de las palas mecánicas trabajando contra el reloj. Son las primeras horas de la tarde y, mientras las nubes bajan desde la barda, las cuadrillas municipales corren de sumidero en sumidero intentando dejar libre cada rejilla, cada canal, cada conducto. El Servicio Meteorológico Nacional acaba de activar una alerta amarilla por tormentas que alcanza a toda la provincia y los pronósticos no son nada optimistas: se esperan lluvias abundantes en muy poco tiempo, ráfagas fuertes y granizo ocasional, con acumulados que podrían moverse entre los 10 y los 35 milímetros, aunque en algunos puntos esa cifra se quedaría corta.

Un sistema pluvial bajo presión

Lo que me explica Cristian, el subsecretario de Limpieza Urbana, mientras caminamos por una calle ya oscurecida por la tormenta que se acerca, es que el problema de fondo no es solo la lluvia que va a caer, sino la que ya cayó. En los últimos días los registros superaron el promedio anual de la zona, y eso significa que el suelo está saturado, sin capacidad para absorber mucho más. A eso se suma la pendiente natural de la ciudad: el agua baja rápido desde la barda hacia el río, y cuando el sistema de desagüe no da abasto, las calles se transforman en ríos improvisados que cruzan de cordón a cordón.

La ciudad cuenta con 360 sumideros distribuidos en el ejido urbano, una cifra que Cristian repite como quien recita un número de memoria, y a cada uno hay que mantenerlo limpio. Por eso las tareas preventivas incluyeron la revisión de canales entubados y de canales a cielo abierto, además del repaso manual de las rejas. Suena a tarea simple, pero el detalle lo cambia todo: si una sola rejilla se tapa, toda la cuadra puede anegarse en cuestión de minutos.

El enemigo silencioso: la basura en las rejas

Cuando le pregunto cuál es la principal causa de obstrucción, Cristian no duda: la basura. Botellas, cartones, plásticos y bolsas que llegan desde la vía pública o que los vecinos sacan a destiempo y el viento termina empujando contra las rejas. Me cuenta, con esa paciencia de quien repite el mismo pedido todos los años, que cuando una cuadra se inunda de cordón a cordón lo más probable es que haya un tapón dentro del sistema, y entonces no queda otra que esperar uno o dos días hasta que baje el nivel para poder ingresar y destapar los conductos. Mientras tanto, el agua se queda, las calles se cortan y los daños se multiplican.

“Se puede caer una persona, un animal o un vehículo, porque si hay mucha agua no lo ves. Las rejas no frenan el agua, lo que hacen es impedir que la basura entre al sistema y lo obstruya.”Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana de Neuquén

Qué hacer en casa antes de que llegue la tormenta

  • Limpiar las canaletas del techo y verificar que no haya hojas ni residuos que puedan obstruir el desagüe de la vivienda.
  • Postergar la salida de residuos hasta el viernes, una vez levantada la alerta, para evitar que las bolsas terminen sobre las rejas o tapen sumideros.
  • No levantar las rejas de los sumideros bajo ninguna circunstancia, aunque parezca que el agua no corre: abajo puede haber una abertura profunda.
  • Evitar circular por calles anegadas si no se puede estimar la profundidad del agua, y mucho menos intentar cruzarlas con el auto.
  • Asegurar objetos sueltos en patios y balcones que puedan ser arrastrados por las ráfagas, y revisar desagües de aire acondicionado y rejillas de ventilación.

Afuera, mientras Cristian termina de dar instrucciones a una cuadrilla, empieza a caer la primera lluvia y el sonido del agua golpeando el pavimento se vuelve protagonista. El temporal recién comienza, pero la sensación de estar preparados, de saber que cada rejilla está limpia y que en las casas alguien recordó sacar las canaletas a tiempo, es lo que hace la diferencia entre una tormenta más y una verdadera pesadilla urbana. Para el viernes, según los pronósticos, la inestabilidad comenzará a ceder y el cielo volverá a abrirse sobre la barda, dejando atrás el recuerdo de horas intensas y, si todo sale bien, sin mayores consecuencias.

Te invito a compartir tu experiencia: si ya tuviste que atravesar tormentas fuertes en Neuquén, ¿qué precauciones fueron las que realmente te sirvieron? ¿Hay algún truco de vecino que no aparezca en los manuales y que quieras dejar en los comentarios? Sumá tu dato y ayudá a que la próxima lluvia nos encuentre un poco más preparados.

EB

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