Street Fighter llegó a las salas con todo y se quedó con el primer puesto en la recaudación mundial
La película basada en el clásico de Capcom arrancó el fin de semana arriba de todo, con 51 millones de dólares, aunque la crítica la miró de reojo y el público peleó entre el entusiasmo y las objeciones al guion.
El jueves por la noche, en una sala llena de pochoclo y expectativa, la pantalla se iluminó con los colores clásicos del torneo de peleas más famoso de los videojuegos y arrancó una función que, por estas horas, ya marca el pulso de la taquilla internacional: la nueva adaptación cinematográfica de Street Fighter se plantó primera en la recaudación global de su fin de semana de estreno, con 51,1 millones de dólares.
El número, que sale de las estimaciones de la industria, es el dato más fuerte del lanzamiento y pone a la película por encima de varias apuestas recientes de Hollywood, aunque todavía está lejos de cerrar cualquier conversación sobre rentabilidad: los responsables del proyecto son Paramount, Legendary y Capcom, y el presupuesto de producción declarado es de 82 millones de dólares, una cifra a la que después hay que sumarle promoción y distribución.
Quiénes están del lado de la pantalla
La dirección quedó en manos de Kitao Sakurai, y el elenco reúne a Andrew Koji como Ryu, Noah Centineo como Ken, Callina Liang como Chun-Li, David Dastmalchian como M. Bison y a Jason Momoa metiéndose en la piel del brasileño Blanka, un detalle que varios fans celebraron en las redes durante el fin de semana.
Dos lecturas bien distintas de un mismo estreno
- El público fanático del género valoró las coreografías de combate, los efectos visuales y el ritmo de la película, y premió al film con la compra de entradas en prácticamente todos los mercados donde se estrenó.
- La crítica especializada firmó en disconformidad: las reseñas promediaron alrededor del 43 por ciento de aprobación y pusieron el foco en los problemas de guion y de construcción de personajes.
- Comparado con otras adaptaciones, el debut global quedó por encima de lo que había conseguido Mortal Kombat en su arranque estadounidense de 2021, aunque todavía por debajo de la apertura mundial de su secuela, que llegó a los 63 millones de dólares.
Qué se viene y por qué importa
Ahora empieza la etapa donde se juega la suerte del proyecto: las próximas semanas en cartelera dirán si la inversión cierra en positivo y, sobre todo, si la franquicia tiene futuro en la pantalla grande. Como suele pasar con estas operaciones, de los resultados acumulados dependerán los planes de secuelas o de cualquier expansión de este universo de peleas que la industria viene tanteando desde hace rato.
Yo, la verdad, salí del cine con esa sensación agridulce que dejan estas películas: la nostalgia del control en la mano, los Hadouken gritados a la pantalla, y al mismo tiempo la conciencia de que el salto del joystick a la butaca todavía es una operación de equilibrio muy fina. Capcom ya pasó por esto varias veces, y los fans también, pero el entusiasmo del arranque confirma algo que no se compra con marketing: cuando se trata de Street Fighter, la gente todavía tiene ganas de pelear.
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