Shanghai no perdonó: cuatro argentinos se quedaron en el camino y solo Cerúndolo zafa
Etcheverry, Tirante, Ugo Carabelli y Juan Manuel Cerúndolo cayeron en segunda ronda del Masters 1000 chino. Francisco ya está en tercera y Báez aún debe jugar. La legión quedó diezmada.
Levanté la mirada hacia la pantalla y vi la mueca de Tomás Etcheverry, esa cara de fastidio que conozco de memoria cuando las cosas no salen. Shanghai no perdonó a nadie: cuatro argentinos entraron a la cancha en segunda ronda y los cuatro se volvieron con la valija armada.
Cuatro caídas y un solo sobreviviente
Etcheverry, el platense número 31 del ranking, perdió ante el checo Dalibor Svrcina por 6-3, 3-6 y 7-5. Había empatado el partido, se había repuesto del primer set y hasta llegó a quebrar en el tercero, pero el europeo, que entró desde la qualy, sostuvo el nivel cuando la cosa se definía. Durísimo.
Thiago Tirante arrancó mejor contra el español Jódar: se llevó el primero con un quiebre temprano y el saque firme. Pero el zurdo reaccionó, niveló el partido y lo cerró en un tercer set de 51 minutos. Plata pura para el europeo.
Camilo Ugo Carabelli fue el que más cerca quedó. Le ganó el primer set al canadiense Félix Auger-Aliassime, sexto del mundo, y peleó el segundo hasta el tie-break, donde el canadiense lo destrozó 7-1. El tercero también fue a la bolsa por 7-5. Una derrota con la frente alta.
Y Juan Manuel Cerúndolo, 55 del mundo, se topó con la máquina: Carlos Alcaraz, tercero del ranking y campeón reciente en Tokio, lo barrió por 6-3 y 6-3 en sets corridos. Imposible pedirle más al porteño.
Los que siguen en carrera
Del lado positivo, Francisco Cerúndolo, el único de los grandes que zafó, ya está en tercera ronda. Venció al ruso Roman Safiullin por 7-6 y 6-3 y ahora lo espera el checo Jakub Mensik. Partido bravo el del viernes.
Y todavía queda una bala: Sebastián Báez, 53 del mundo, tiene pendiente su partido de segunda ronda ante el monegasco Valentin Vacherot, 17 del ranking. Si gana, la legión al menos respira. Si pierde, Shanghai queda como una semana para el olvido.
El próximo partido
La mirada ya está puesta en Báez. ¿Podrá el de Santiago del Estero sostener la única bandera argentina que queda en pie? El torneo no espera y la cancha china tampoco.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Alerta Litoral