San Lorenzo arrancó la Liga con una victoria que vale doble: bajó al campeón en el Pando
El Ciclón revirtió un arranque complicado, se lo dio vuelta a Gimnasia de Comodoro Rivadavia y festejó 89-73 en su estreno. Además, Racing de Chivilcoy tuvo que quemarla en doble suplementario y Ferro ganó en Oliva.
Arrancó mirando el partido desde abajo, con las manos en las rodillas y el gesto serio del que sabe que la cosa no sale. Así empezó San Lorenzo la noche del viernes en el Polideportivo Pando: un primer minuto para el olvido, seis puntos en contra sin respuesta, la tribuna todavía acomodándose y el campeón dando señales de por qué venía de levantar el título.
Pero el equipo de Boedo es de esos que no se quedan callados. De a poco fue encontrando el ritmo, emparejó el marcador y hasta se dio el gusto de pasar al frente antes del descanso. Gimnasia, que sabe a qué juegan estos partidos, recuperó la ventaja y se fue al entretiempo 40-38 arriba. Poco. Lo justo para que duela.
El segundo tiempo fue otro partido
Volvieron del vestuario y parecía otro San Lorenzo. Defensa más firme, manos activas, decisiones más rápidas en ataque. Pasó al frente 43-40 y de ahí no la soltó más. El tercer cuarto se cerró 67-54 y los últimos diez minutos fueron una administración inteligente de la diferencia. Final 89-73, triunfo con mayúsculas.
La noche tuvo condimentos extra. Regresaron Penka Aguirre y Marcos Mata al plantel, y la dirección técnica quedó a cargo de Gonzalo García, una de las caras nuevas del proyecto. El Pando, como manda la tradición azulgrana, explotó: tribunas llenas, aliento de principio a fin.
Por lo que se vio en la primera fecha, la Liga viene picante. San Lorenzo tiene con qué ilusionarse, Racing mostró dientes para pelear con cualquiera y Ferro ya avisó que va a ser un rival incómodo. El viernes que viene, en tanto, Lanús recibe a Oberá desde las 20.30, en una parada que pinta brava para el sur del conurbano.
Por lo pronto, yo me quedo con la imagen del Ciclón festejando en una cancha que vibró como en las noches importantes. A veces alcanza con eso: con que la pelota entre, el público cante y la columna vertebral del equipo se banque el peso del campeón. Ahora a pensar en lo que viene.
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