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DOM, 11 OCT 2026
Vida

Neuquén se prepara para una semana pasada por agua: el alerta amarilla se extiende hasta el viernes

El Servicio Meteorológico Nacional emitió un aviso por tormentas intensas que rige desde este lunes 12 de octubre y abarca buena parte de la provincia, con acumulados de entre 10 y 20 milímetros, granizo ocasional y ráfagas que podrían alcanzar los 35 kilómetros por hora.

EB
Elena BianchiSociedad · · lectura 5 min
Neuquén se prepara para una semana pasada por agua: el alerta amarilla se extiende hasta el viernes

Todavía no eran las seis de la mañana del domingo cuando el teléfono de María, vecina de la Confluencia, empezó a sonar con la notificación automática del Servicio Meteorológico Nacional, y lo primero que pensó fue en sacar los baldes del patio para evitar que se volvieran a llenar con cada tormenta, porque ya sabe cómo es esto de vivir en Neuquén cuando el cielo se pone gris y no levanta hasta varios días después, y esta vez, según lo que leyó en la pantalla del celular, la cosa iba a ir para largo, con un alerta amarilla que empieza este lunes 12 de octubre a la tarde y que, lejos de quedarse en una jornada aislada, se extiende como un manto húmedo hasta el viernes por la mañana, con mejoras momentáneas que engañan al ojo pero que no alcanzan para convencer a nadie de que lo peor ya pasó.

Qué dice el aviso oficial

El parte fue emitido a las 5.41 del domingo y cubre un abanico enorme de la geografía neuquina: desde la región de la Confluencia, que es donde vive María, hasta localidades del interior como Chos Malal, Zapala, Picún Leufú, Loncopué, Catan Lil, Collón Curá y las zonas bajas de Aluminé, Huiliches y Lácar, lo que deja en claro que no se trata de un fenómeno puntual sino de un sistema que va a golpear a casi toda la provincia con distinta intensidad pero con un denominador común, que son las lluvias abundantes en períodos cortos, el granizo ocasional y las ráfagas de viento que, según el parte, pueden llegar a los 35 kilómetros por hora y que tienen esa capacidad particular de hacer volar las chapas de los galpones y arrancar las ramas más débiles de los árboles, algo que María ya vio el año pasado cuando una tormenta le destrozó el cerco del fondo y le dejó el patio como si hubiera pasado un tren.

  • Confluencia y el este y oeste de Añelo
  • Este de Pehuenches y Picún Leufú
  • Este de Loncopué, Picunches y Ñorquín
  • Sur de Chos Malal y de Minas
  • Catán Lil, Collón Curá y Zapala
  • Zonas bajas de Aluminé, Huiliches y Lácar

Una semana bajo el agua, con respiro incluido

El lunes a la mañana arrancó más calmo, con cielo cubierto y una temperatura que se movió entre los 11 y los 17 grados, y con algunos chaparrones aislados en la zona de los valles que sirvieron apenas como un ensayo de lo que vendría después, porque el grueso de las tormentas se espera para la tarde y se prolongaría durante varios días, con acumulados estimados de entre 10 y 20 milímetros, aunque el organismo no descarta que en algunos puntos específicos se superen esos valores y se llegue a registros mayores, algo que siempre genera preocupación entre los productores rurales y entre quienes viven en zonas bajas donde el agua tiende a estancarse y complica el tránsito, como bien sabe María cada vez que tiene que cruzar el puente de acceso al barrio y ve cómo el caudal del río empieza a subir y a arrastrar todo lo que encuentra a su paso, desde ramas hasta neumáticos viejos.

La buena noticia, si es que se la puede llamar así, es que el martes no presenta alerta activa y ofrece una mínima prevista de 12 grados, lo que permite pensar en una jornada de respiro, aunque el propio Servicio Meteorológico aclara que esto no significa que las condiciones cambien de manera definitiva, sino que se trata de pausas temporarias entre un sistema y otro, una especie de recreo corto antes de que vuelva el agua, y por eso recomienda seguir de cerca los avisos diarios que se actualizan cada seis horas, porque el comportamiento del tiempo en la Patagonia suele ser caprichoso y las previsiones pueden modificarse en cuestión de horas, sobre todo cuando los sistemas frontales avanzan desde el Pacífico y chocan con la cordillera de maneras que los modelos matemáticos no siempre logran anticipar con precisión, y eso lo sabe cualquier neuquino que haya intentado planificar un asado al aire libre en los últimos años y haya terminado comiendo adentro de la casa.

La lectura trimestral que ya anticipaba este escenario

Lo que está pasando esta semana no cae como un baldazo de agua fría sino que, en cierto modo, estaba anunciado desde fines de septiembre por el propio Servicio Meteorológico Nacional, que en su pronóstico trimestral octubre-diciembre ya había señalado que el noroeste de la Patagonia tiene mayor probabilidad de registrar lluvias por encima de lo habitual, mientras que las temperaturas medias se mantendrían dentro de los valores normales, lo que para María significa que habrá que acostumbrarse a vivir con el paraguas siempre a mano y a no confiarse de los días de sol que aparecen como engañando entre tormenta y tormenta, porque el organismo aclara que se trata de un comportamiento promedio para el período y no permite saber cómo se van a distribuir las lluvias semana a semana, un detalle clave que muchos suelen pasar por alto y que explica por qué puede llover durante cinco días seguidos y después venir una semana seca sin que eso contradiga el pronóstico original, porque la estadística trabaja con promedios y no con calendarios, y el río, al final, siempre encuentra la manera de recordarnos quién manda.

El alerta amarilla, vale recordarlo, no es un llamado a entrar en pánico pero sí es una advertencia concreta de que los fenómenos previstos tienen capacidad de generar daños y de interrumpir de manera momentánea las actividades habituales, por lo que conviene revisar desagües, asegurar objetos sueltos en patios y balcones, evitar circular por calles anegadas y tener a mano una linterna cargada por si el viento termina tirando alguna línea de suministro eléctrico, recomendaciones que a María le suenan conocidas pero que, como le dice a quien la llama por teléfono para preguntarle cómo está preparada, nunca están de más cuando el cielo neuquino decide ponerse serio y descargar todo lo que trae acumulado desde el otro lado de la cordillera, porque aquí, en esta provincia de contrastes bruscos y climas que cambian en un abrir y cerrar de ojos, la única manera de convivir con el tiempo es anticiparse y aceptar que, hasta el viernes al menos, lo más prudente va a ser quedarse en casa, mirar por la ventana y escuchar cómo golpea la lluvia contra el techo de chapa, ese sonido que para algunos es melancólico y para otros, como María, es simplemente la música de siempre de la Patagonia.

EB

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