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DOM, 18 OCT 2026
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La palabra empeñada bajo la lupa: Hernán Casciari, sus Orsai y el fantasma de los retornos que nunca llegaron

Dieciocho inversores rompieron el silencio y fueron a la Justicia porteña: acusan al escritor y a su productora de haberles prometido un sueño audiovisual colectivo que, según ellos, terminó en una pesadilla de promesas sin número.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 5 min
La palabra empeñada bajo la lupa: Hernán Casciari, sus Orsai y el fantasma de los retornos que nunca llegaron

Me imagino la escena: un escritorio cualquiera de un juzgado porteño, un expediente que empieza a sumar ronrones de indignación, y del otro lado, dieciocho personas que un día creyeron estar haciendo historia del cine independiente y hoy se sienten, como me dijo una de ellas, pasadas por arriba. Eso es lo que vuelve a poner en el centro de la escena al escritor y narrador Hernán Casciari, creador de la revista Orsai, autor de libros entrañables como "El fútbol es así" o de esa joyita titulada "Más respeto, que soy tu madre", y una de las voces más queridas del autoficción rioplatense. Pero esta vez, no llega a esta nota por un cuento bien hilado: llega por una denuncia penal.

La denuncia, en concreto

Dieciocho personas, con aportes que van de los 50 a los 3.000 dólares, denuncian penalmente a Casciari y a su empresa Orsai Audiovisuales. Sostienen que invirtieron en siete proyectos audiovisuales entre 2020 y 2024 y que, en la mayoría de los casos, recuperaron menos del tres por ciento de lo puesto. La presentación la hizo el abogado Ariel Gil Ces ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 34 y quedó radicada en la Fiscalía N.º 16. La lectura que hacen los denunciantes es muy gráfica: pusieron plata, pusieron confianza, y se quedaron casi sin nada.

En total, esos siete proyectos habrían reunido unas 23.640 participaciones, aunque los propios denunciantes aclaran que esa cifra no significa personas únicas, ya que varios inversores compraron bonos en más de una producción. Los montos van de 50 a 3.000 dólares, y los retornos informados en el expediente van desde un mínimo de un dólar hasta un máximo de 84,60 dólares. Hay, además, un detalle que pinta de cuerpo entero al modo en que se movía el dinero: para levantar capital de "La Uruguaya" se usó la cuenta bancaria personal del futbolista uruguayo Sebastián Fernández en el Banco Santander de Uruguay. Eso explica, en parte, por qué la causa tiene ribetes tan sensibles.

Los siete títulos en danza

  • Sola en el Paraíso (2020): documental sobre la actriz Justina Bustos durante la pandemia, con 938 participaciones. Según el escrito judicial, terminó subida gratis a YouTube sin aviso a los inversores. La denunciante María Alecia Izturriaga, que puso 50 dólares, declaró: "Encima de que no se promocionó ni se supo más nunca qué pasó con eso, la suben gratis sin avisar".
  • La Uruguaya: basada en la novela de Pedro Mairal, juntó 1.967 participaciones y habría recaudado unos 600.000 dólares. Fue vendida a Disney por el mismo valor que costó producirla, lo que permitió recuperar el capital, pero sin rentabilidad.
  • Canelones (2021): 5.495 participaciones. Empezó como miniserie de seis capítulos, pasó a cuatro episodios y terminó como película, sin rendiciones económicas separadas por etapa. El estreno en cines está anunciado para el 6 de agosto de 2026. El inversor Marcelo Vaccarili, que aportó 1.200 dólares, declaró: "Cuando los actores elegidos fueron actores reconocidos como Barassi, Rada, Llinás y Bordón, no tuve dudas del éxito de la serie".
  • La Muerte de un Comediante (2025): la ópera prima de Diego Peretti como director, con 10.139 participaciones y más de 1.800.000 dólares recaudados. Es el proyecto con más reclamos. El inversor Sebastián Angelini, que puso 2.900 dólares, declaró que su idea era abrir un negocio con las ganancias que esperaba recibir.
  • La película se estrenó el 20 de noviembre de 2025 en varias salas, donde se proyectó sin subtítulos.

Como verán, las películas y series que están en el ojo de la denuncia no son nombres menores: hay una basada en Pedro Mairal, hay un debut de Peretti como director con elenco de primera línea, hay un proyecto que terminó en la pantalla gigante de Disney. El problema, insisto, no parece ser el talento artístico ni el producto terminado: parece ser el vínculo entre lo que se prometió, lo que se rindió y lo que finalmente llegó al bolsillo de quienes metieron la plata. Hay algo ahí que, cuando lo pienso, me recuerda a un término muy nuestro, de raíz guaraní, que usamos mucho en el Río de la Plata: ñeheñói, que es, justamente, la palabra dada, la promesa hecha con la voz. Y cuando la palabra empeñada se cruza con dinero ajeno, el peso de lo que se dice y de lo que se calla se vuelve enorme.

A todo esto se suma un detalle que pinta de cuerpo entero la película de "La Muerte de un Comediante": en su estreno del 20 de noviembre de 2025, se proyectó sin subtítulos en varias salas, con pocos espectadores. Para un proyecto que juntó más de 1.800.000 dólares y 10.139 participaciones, la postal del debut en cines vacíos y sin subtítulos deja una mezcla rara de festejo y de velorio, que es justo el tipo de imagen que va a quedar flotando cada vez que alguien pregunte qué pasó con esta historia.

Mi opinión, y la asumo en primera persona porque esto es una columna de opinión firmada, es que acá hay un dolor muy humano que no se resuelve solo con un expediente. Hay gente que puso ahorros de toda una vida esperando participar de un sueño colectivo, y que terminó sintiéndose engañada por alguien a quien admiraba y en quien confiaba. Pero también creo que hace falta escuchar la versión de Casciari y de Orsai Audiovisuales antes de sentenciar, porque en estos casos las versiones suelen ser iguales, y porque la Justicia es la que tiene que determinar si hubo incumplimiento, mala fe o un problema distinto. Lo que no me cabe duda es de esto: cuando la palabra empeñada se cruza con la plata de la gente, la rendición de cuentas no es opcional, es una obligación. Y mientras esa rendición no llegue, lo único cierto es que, para muchos de estos inversores, el cuento de Orsai todavía no terminó de escribirse.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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