La Bombonera se enciende en una semifinal con urgencias: Boca, con el equipo hecho trizas, recibe a un Vasco que se juega la piel
El xeneize pierde a Paredes, Aranda, Belmonte y Velasco justo en la noche que necesita ganar. Del otro lado, un club carioca que pelea por no descender en Brasil y que trae a cuatro argentinos en el plantel. La ida, este martes a las 21.30.
A Paredes lo vi tocar la pelota el viernes contra Instituto y, antes del segundo tiempo, pedir el cambio con esa mueca que ya el hincha: la mano en el gemelo, la cabeza gacha, el gesto de quien sabe que la historia no va a terminar bien. La resonancia confirmó lo que la cancha ya había cantado: desgarro, final del sueño, principio del dolor de cabeza para Arruabarrena. El volante central, el único que sabe parar la pelota con la pausa que necesita este Boca, se pierde la semifinal.
Y no es el único. El Vasco viene a La Boca este martes a las 21.30 por la ida de las semifinales de la Sudamericana, y al xeneize le faltan cuatro nombres: Paredes, Aranda, Belmonte y Velasco. Cuatro bajas que no son cualquiera. Cuatro engranajes que el técnico tiene que rearmar como pueda, con lo que tiene, en el partido más importante de un semestre que ya se le está escurriendo entre los dedos.
Cómo llegó cada uno a esta instancia
Boca no hizo una Copa Libertadores. Cayó en la zona, terminó tercero y terminó recalando en la Sudamericana, esa puerta lateral que muchas veces termina siendo la entrada de atrás a un título. Desde ahí, tres series seguidas y todas distintas: a O'Higgins lo sacó por penales en Chile después de un 1 a 1 en el global; a Recoleta de Paraguay lo aplastó 7 a 1 entre los dos partidos, una goleada que le devolvió aire; y en cuartos le ganó a San Pablo 2 a 1 en el global, con triunfo de local y empate en la Bombonera.
El Vasco, en cambio, viene de la fase de grupos. Fue segundo en la zona G con 10 puntos: tres victorias, un empate y dos derrotas. Después dejó en el camino a Independiente Medellín por 3 a 2, goleó 4 a 1 en la revancha siguiente y en cuartos se sacó de encima a Independiente Santa Fe con un 2 a 0 global que arrancó con un 0 a 0 en la ida. Un equipo de experiencia copera, ordenado, con gol.
Un rival con cuatro argentinos y problemas propios
- Alan Lescano, mediocampista con recorrido en el fútbol argentino.
- Santiago Sosa, marcador central, de los que hablan poco en la cancha y dicen todo con el cuerpo.
- Claudio Spinelli, delantero con pasado en el ascenso.
- Facundo Colidio, delantero que en este semestre no puede actuar porque ya disputó la Sudamericana con River Plate y está inhibido por el reglamento de Conmebol.
El cuadro carioca tiene una campaña local que asusta: está decimocuarto en el Brasileirao, a tres puntos del descenso. Juega la Copa con la mochila del torneo doméstico pegada a la espalda, y eso lo hace un rival incómodo: si pierde, se le complica todo; si gana, respira. Ese tipo de urgencia es la que más enamora y la que más golpea en una Bombonera encendida.
“Este es el partido más importante del semestre. Con cuatro bajas y un equipo a las apuradas, Boca necesita orden, paciencia y que la gente se haga sentir. Después veremos si alcanza.”Rodolfo Arruabarrena, en la previa
El árbitro designado es el chileno Piero Maza, con antecedentes en copas internacionales y, por lo general, criterio permisivo para el juego brusco pero estricto con las simulaciones. La revancha será el 20 de octubre en Río de Janeiro, aunque sin sede confirmada: el São Januário no llega al mínimo de capacidad que pide Conmebol y el club carioca mueve hilos para mudar la serie a otro estadio.
Qué le sobra y qué le falta a Boca
Le sobra la Bombonera llena, la historia y el arco propio. Le falta el equilibrio que Paredes le daba en el medio, el cambio de ritmo que Velasco inventaba por la izquierda y la marca de Belmonte en el quite. Arruabarrena tendrá que reinventar el equipo otra vez, esa costumbre que este año se le volvió moneda corriente. Y el Vasco, mientras tanto, también tiene lo suyo: un equipo con oficio y un cuerpo técnico que sabe esperar.
El próximo partido será la revancha, el 20 de octubre, en Río, en sede aún a confirmar. Si Boca saca un resultado positivo en la Bombonera, se vuelve con aire. Si no, viaja con la mochila más cargada. Y para entonces, claro, Paredes, Aranda, Belmonte y Velasco seguro siguen mirando desde la tribuna, con esa cara de hincha que ya no juega.
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