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SÁB, 10 OCT 2026
Vida

El Gigante del Este afina los últimos detalles y en menos de tres semanas vuelve a temblar bajo un parqué de elite

El gimnasio del barrio Provincias Unidas, en Neuquén, entra en la recta final de una obra que cambiará la pisada de cientos de chicos y grandes: un piso de parqué preparado para el clima de la región y para competencias de alto nivel. La inauguración, con fondos propios del municipio, está a entre 15 y 20 días.

EB
Elena BianchiSociedad · · lectura 3 min
El Gigante del Este afina los últimos detalles y en menos de tres semanas vuelve a temblar bajo un parqué de elite

Son las primeras horas de la tarde en el barrio Provincias Unidas y el sol pega de lleno sobre la cubierta del gimnasio Gigante del Este, que desde hace varias semanas es más un taller que una cancha. Se escucha, apenas uno se acerca, el ruido metálico de herramientas y el rumor de un grupo de operarios que trabaja contra reloj en el recambio del piso del campo principal. En menos de 20 días, ese rectángulo dejará de ser una superficie en transición para volver a temblar bajo zapatillas, botines y pelotas de cuero, ahora sobre un parqué de calidad premium, apto para competencias de alto nivel. Yo, que vengo siguiendo esta obra desde que se anunció, confieso que pocas veces vi tan claro que un cambio de piso puede cambiarle el ánimo a un barrio entero.

La superficie que se está terminando de instalar mide aproximadamente 700 metros cuadrados. El material, según me detallaron fuentes del municipio, fue preparado especialmente para las variaciones de temperatura de la región patagónica, lo que le otorga resistencia y durabilidad a largo plazo. No se trata de un parqué cualquiera: responde a los estándares que se ven en los grandes polideportivos nacionales e internacionales, y la expectativa es que el Gigante del Este quede habilitado para recibir torneos de jerarquía, más allá del uso cotidiano que ya tiene.

Una obra con plata del municipio y un complejo que sigue creciendo

La intervención se financia con fondos propios de la comuna y se enmarca en un programa más amplio de inversión en infraestructura deportiva barrial. El gimnasio, que ya contaba con baños, vestuarios, calefacción, aire acondicionado y tribunas, ahora suma una cancha de césped sintético en un sector contiguo del predio, lo que amplía de manera notable la oferta del complejo. En la práctica, significa que en pocas semanas el barrio tendrá, en un mismo lugar, una cancha de parqué para deportes bajo techo y un campo de césped para fútbol y otras disciplinas a cielo abierto.

Más que una cancha: un punto de encuentro para el barrio

Aunque muchos lo asocian únicamente con el básquet, el Gigante del Este es un verdadero polideportivo camuflado. En sus instalaciones se practican fútbol, vóley, hockey, newcom, zumba, ritmos, Educación Física Infantil y distintos talleres culturales. Cientos de chicos y chicas pasan por allí cada semana, según me explicaron, y eso lo convierte, como me dijeron, en algo mucho más grande que una superficie deportiva.

“Que los chicos de nuestro barrio, y los no tan chicos también, tengan la posibilidad de jugar en este piso, es algo muy importante. Lo tienen los mejores clubes del país, ahora lo tienen en Provincias Unidas.”Jaime Vallejos, presidente de la comisión vecinal

La voz del barrio

El olor a madera nueva todavía se mezcla con el eco de las máquinas cuando paso por la puerta lateral y me cruzo con Jaime, que coordina los últimos detalles logísticos con personal del municipio. Vallejos, presidente de la comisión vecinal, no escatima al describir lo que se viene. Asegura que la obra es algo tremendo para el barrio y que tenerla allí, a la vuelta de casa, cambia la conversación de los vecinos: ya no se habla solo de cuándo arreglarán las veredas, sino de a qué hora se anotan los chicos en las distintas actividades.

Antes de irme, vuelvo sobre la cancha y miro el sol que cae sobre las tablas recién colocadas. Pienso en los entrenamientos de verano, en los picados de los sábados a la tarde, en los abuelos que se acercan a la tribuna a alentar, en las nenas del hockey que van a probar un piso nuevo por primera vez. Falta poco, me digo mientras el ruido de las máquinas vuelve a escucharse dentro del gimnasio: entre 15 y 20 días, el Gigante del Este dejará de ser una promesa para convertirse, otra vez, en el corazón deportivo, social, educativo y cultural de Provincias Unidas.

EB

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