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VIE, 09 OCT 2026
Entretenimiento

De un teatro de Madrid de 1928 a una película de 2025: la segunda vida del “Soldadito español”

La versión que Judeline grabó para “La bola negra” reaviva un tema creado casi cien años atrás por Jacinto Guerrero y Pedro Muñoz Seca, con lecturas atravesadas por la historia española. El 16 de octubre llega a las plataformas.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 3 min
De un teatro de Madrid de 1928 a una película de 2025: la segunda vida del “Soldadito español”

Me crué con esta historia de una manera bastante extraña: estaba buscando la banda de sonido de una película y terminé viajando hacia atrás, casi cien años, hasta un teatro de Madrid de principios del siglo XX donde un compositor y un dramaturgo se sacaron de la manga una cancioncita que iba a terminar sonando, otra vez, en una sala de cine de acá y de allá. Esa cancioncita es “Soldadito español”, y su nueva vida tiene la voz y el pulso de Judeline en la película “La bola negra”.

Para ordenar las cosas, vale la pena empezar por el principio, que en este caso también es el final del recorrido. El tema fue compuesto por Jacinto Guerrero, que ya venía de orquestar y musicalizar varias revistas del género chico y grande en la España de los años veinte, y por Pedro Muñoz Seca, un dramaturgo muy popular en la escena madrileña de la época. Ambos lo escribieron para “La orgía dorada”, una revista teatral que se estrenó el 23 de marzo de 1928 en el Teatro Price de Madrid, con texto de Tomás Borrás y Pedro Pérez Fernández, y que estaba armada en diecinueve cuadros alrededor de un personaje muy concreto: un dramaturgo al que le encargaban escribir una obra sobre la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.

Una canción escrita en los últimos días de la guerra del Rif

El cuadro donde aparecía “Soldadito español” no era neutro: el tema evocaba a los soldados que habían participado en las guerras de Cuba, Filipinas y, sobre todo, la del Rif, un conflicto que estaba terminándose justo cuando la canción se escribía y que se había cobrado miles de muertos. Esa cercanía con el dolor social de la época es parte del ADN del tema, y por eso cada vez que volvió a sonar cargó, para bien o para mal, con esa mochila. En criollo, diríamos que la canción nació con el peso de la historia pegado en el lomo, algo así como un ñembotavy (algo que arrastra consigo la marca de su origen y por eso se vuelve inevitable de mirar de frente cada vez que reaparece).

Del franquismo a la pantalla actual, con cambios de tono

Con el correr de los años, “Soldadito español” volvió a circular en otro contexto bien distinto: durante el franquismo fue interpretada por Marujita Díaz con un vestuario militar que terminó volviéndose emblemático de esa etapa, y el propio Ministerio de Defensa salió a enmarcarla como un intento de “enardecer y homenajear al Ejército a través de su figura más humilde, pero más importante: el soldado, el soldadito español”. La frase, textual del comunicado de la cartera, sintetiza la lectura oficial que el régimen le quiso imprimir a la canción y explica por qué, todavía hoy, el tema suena incómodo para más de uno en España.

La lectura que hace Judeline para “La bola negra”, según los datos disponibles, se separa de aquella pompa marcial: la versión apuesta por un registro más contenido, que cambia el tono grandilocuente por una mirada más íntima, y se inserta dentro de una escena puntual del filme. Eso no borra el pasado del tema, pero lo reubica: en lugar de enardecer a nadie, lo deja caer como un objeto cultural con capas, a la espera de que el espectador o el oyente decida con cuáles de esas capas se queda.

Te confieso algo: cada vez que una canción así vuelve, con un origen tan cargado y un presente tan distinto, me pasa que quiero entrar a escucharla con la cabeza limpia y, al mismo tiempo, knowing todo el ruido que trae encima. Y creo que ese tironeo es, justamente, lo que vuelve a poner a “Soldadito español” en primer plano casi cien años después. Si el cine y la música sirven para algo también es para esto: para tomar objetos culturales que parecían congelados en un solo sentido y devolverlos al ruedo, a ver si todavía dicen algo, o si por fin se callan.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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