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MAR, 20 OCT 2026
Vida

Cinco preguntas que las familias le hacen al pediatra, y por qué la respuesta no siempre está en el termómetro

En el Día Nacional de la Pediatría, un repaso por las dudas que más repiten las familias en el consultorio: fiebre, golpes en la cabeza, selectividad alimentaria, pantallas y acoso entre chicos. La clave, según los especialistas, es mirar al niño completo y no un solo síntoma.

EB
Elena BianchiSociedad · · lectura 4 min
Cinco preguntas que las familias le hacen al pediatra, y por qué la respuesta no siempre está en el termómetro

Son las seis de la tarde de un martes cualquiera en un consultorio del barrio de Belgrano y la puerta se abre con un golpe suave. Del otro lado entra María, de treinta y cuatro años, con Felipe de dos tomado de la mano y la mirada de quien no durmió bien. La madre deja al nene en la alfombra de colores y antes de sentarse le dice a la pediatra, con la voz todavía agitada: "Dra., le tomó treinta y nueve y medio y vomitó todo lo que comió". Lo dice como quien confiesa un pecado, como si la fiebre hubiera sido un descuido propio. La especialista la mira, le baja el tono a la conversación y empieza por lo más importante: cómo está Felipe ahora mismo, no qué marca el termómetro. Esa escena mínima se repite, con variaciones, en miles de consultas pediátricas de la Argentina cada semana, y resume buena parte de las preocupaciones que las familias llevan al consultorio cuando se acerca el Día Nacional de la Pediatría.

Fiebre: el número no alcanza para decidir

La fiebre es, según coinciden los profesionales, una de las razones de consulta más frecuentes y también una de las más cargadas de ansiedad. Lo que los pediatras remarcan es que no alcanza con mirar el termómetro: hay que mirar al chico. En bebés pequeños, o ante decaimiento marcado, dificultad para respirar, llanto inconsolable o manchas en la piel, la atención tiene que ser inmediata. En cambio, en un niño que está febril pero tolera el juego, toma líquidos y se muestra reactivo, la urgencia es otra: la de explicarles a los padres que la fiebre es un síntoma, no un diagnóstico, y que lo que importa es la causa detrás de ese número que marca el mercurio.

Golpes en la cabeza y tos: cuándo no alcanza con esperar en casa

Los golpes en la cabeza generan una consulta casi automática. Pérdida de conocimiento, aunque sea breve, vómitos reiterados, dolor intenso, alteraciones de conducta o una somnolencia inhabitual son señales que los pediatras piden no dejar pasar. En estos casos, el mensaje es directo: la valoración tiene que ser inmediata, sin esperar a ver cómo evoluciona en casa. Con la tos y los vómitos el escenario es parecido, porque allí aparece un riesgo extra que los especialistas suelen remarcar: la automedicación. Combinar jarabes, supositorios o pastillas con componentes similares puede sumar efectos no deseados en chicos que ya están molestos, y por eso la consulta antes de medicar sigue siendo una de las indicaciones más repetidas.

La frase que atraviesa generaciones: "no come nada"

Otra preocupación clásica llega en la segunda mitad de la consulta, cuando se habla de la comida. La frase "no come nada" aparece una y otra vez en los consultorios, cruzada por la culpa de la madre y la presión del entorno familiar. Los pediatras explican que el apetito puede variar según la edad, la etapa de crecimiento, el estado anímico y hasta cuánto descansó. Por eso la consulta ayuda a distinguir una selectividad transitoria -normal a ciertas edades- de una situación que requiere cambios concretos en la rutina, la forma de ofrecer los alimentos o la dinámica familiar alrededor de la mesa.

El listado de dudas habituales se amplió en los últimos años. Ya no se habla solo de fiebre o alimentación: el uso de pantallas, la calidad del sueño y el tiempo de juego se incorporaron a la conversación en el consultorio, casi al mismo nivel que las preguntas de siempre. Sobre las pantallas, la recomendación general de la Sociedad Argentina de Pediatría apunta a establecer límites claros según la edad, mantener las comidas y los momentos previos al descanso libres de dispositivos y priorizar el juego y la interaccióncara a cara.

Bullying y ciberbullying: cuando el acoso se muda a la pantalla

La Sociedad Argentina de Pediatría también encendió las alarmas por una problemática creciente: el bullying y su versión digital, el ciberbullying. Lo que alarma a los especialistas es que el acoso no se queda en el patio de la escuela: sigue en los chats, en las redes sociales y en los videojuegos, incluso de noche y los fines de semana. Por eso se recomienda prestar atención a señales que pueden parecer menores pero que aparecen cuando algo no anda bien: cansancio fuera de lo habitual, dolor abdominal recurrente, alteraciones del sueño o cambios de ánimo sin causa clara. La entidad distingue el acoso de un conflicto aislado por tres características centrales:

  • La intención de causar daño de manera repetida.
  • La repetición de las conductas hostiles en el tiempo.
  • El desequilibrio de poder entre quien agrede y quien lo sufre.

La escena inicial vuelve, entonces, con otra lectura. María le pregunta a la pediatra por la fiebre de Felipe, pero en la misma consulta aparecen el golpe que se dio el viernes en el parque, los berrinches con la comida y la pantalla que el nene pide cada vez más temprano. La mirada del pediatra, explican desde la Sociedad Argentina de Pediatría, intenta abrazar todo eso al mismo tiempo, porque la crianza no se atiende por síntomas aislados sino en conjunto, y eso -dicen- es lo que vuelve a la pediatría una disciplina tan cercana como decisiva en la vida de cualquier familia.

EB

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