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DOM, 20 SEPT 2026
Turismo

Cinco glampings en la provincia de Buenos Aires para dormir entre lagunas, sierras y mar sin resignar confort

Desde Villa Rosa hasta Tornquist, una recorrida por alojamientos que combinan naturaleza, privacidad y servicios de hotel, con distancias, capacidades y actividades para comparar antes de reservar.

JL
Josefina LedesmaTurismo · 20 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

Te imaginas despertar mirando una laguna, con jacuzzi privado y el desayuno servido en la puerta de la tienda? Eso es justamente lo que proponen los glampings que fueron apareciendo en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. Lejos de la carpa tradicional y del camping austero, esta modalidad suma camas con sommier, baño privado y hasta restaurante, sin perder el contacto directo con el entorno. En esta nota te llevo a recorrer cinco opciones que van desde los 40 hasta los 560 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, para que elijas según con quién viajes, cuánta plata quieras gastar y qué paisaje te provoque más.

Antes de meternos en cada lugar, vale una aclaración útil: la distancia y la cantidad de viajeros son las dos variables que más pesan a la hora de decidirse. Hay propuestas pensadas para parejas y otras que reciben cómodamente hasta ocho personas. Los precios cambian según la temporada, pero como referencia actual, una noche para dos en domo o yurta en temporada baja arranca alrededor de 80.000 pesos, mientras que en verano o fines de semana largo puede trepar por encima de los 200.000 según la unidad y el complejo.

Villa Rosa: la opción más cercana para una escapada en pareja

Si vivís en CABA o en el conurbano norte, a solo 40 kilómetros tenés una alternativa pensada de arriba para dos. Se trata de Rezabal 701, en Villa Rosa, con acceso por la ruta provincial 25. El predio tiene seis unidades dobles con jacuzzi, frigobar, climatización y desayuno incluido. También dispone de parrilla en el quincho, pileta habilitada por temporada y un restaurante que sirve únicamente cenas, lo que lo vuelve ideal para una velada romántica sin tener que salir a buscar dónde comer. Aceptan mascotas y ofrecen paquetes especiales para cumpleaños y aniversarios.

Chascomús: domos frente a la laguna con kayak y pesca

Para quienes prefieran el agua dulce, a 135 kilómetros de la Ciudad, tomando las rutas provinciales 2 y 20, aparece un complejo instalado a diez kilómetros de Chascomús, sobre la laguna Vitel. El lugar ocupa 24 hectáreas y dispone de 1.200 metros de costa, un dato que marca la diferencia si te gusta caminar por la orilla al atardecer. Los domos admiten hasta cinco huéspedes, tienen cocina completa, baño privado y aire acondicionado. Además hay proveeduría, parrillas y juegos infantiles. La propuesta se completa con kayak, paseos en bote, observación de aves y pesca deportiva, por lo que es una parada casi obligada para familias con peques o para parejas que gustan de la vida al aire libre.

Pardo: yurtas ecológicas para grupos grandes

Si en cambio viajás en grupo de amigos o con la familia numerosa, en Pardo, localidad que pertenece a Las Flores, hay cuatro yurtas con capacidad individual de hasta ocho personas. Están construidas con técnicas de bioconstrucción a base de tierra, paja, arcilla y madera, lo que les da un aspecto rústico y muy cálido. Cada yurta tiene baño y desayuno, y el terreno de cuatro hectáreas, ubicado junto a un canal, se puede recorrer por cuenta propia. El lugar suma talleres y cabalgatas como actividades destacadas. Queda a 220 kilómetros de CABA por la ruta nacional 3, un trayecto razonable para una escapada de fin de semana largo.

Mar de las Pampas: domos entre el bosque y la playa

Cuando el plan es puro mar, en Colonia Marina, dentro del partido de Mar de las Pampas, hay diez domos instalados entre playas y bosques. La dirección de referencia es Paseo 163 y avenida 3, a 380 kilómetros de la Ciudad. Cada unidad cuenta con una pequeña cocina, desayuno y terraza con reposeras para descansar mirando el mar. El complejo tiene restaurante propio y durante el verano suma servicio de playa, algo clave para evitar cargar reposeras y sombrillas en el auto. Entre las actividades que ofrece la zona figuran clases de surf, alquiler de bicicletas y cabalgatas por la costa, una combinación perfecta para moverte varios días sin aburrirte.

Tornquist: el destino más lejano, en el corazón de la sierra

Para cerrar la recorrida, la propuesta más alejada está en Tornquist, a 560 kilómetros de CABA, sobre la ruta provincial 72, en el kilómetro 2,6, a menos de diez kilómetros de Sierra de la Ventana. El entorno serrano cambia por completo el paisaje respecto del resto de los glampings de esta lista: el cordón de la Ventana, los cerros y el verde del ecosistema de las sierras australes se imponen como marco. Los domos de la zona cuentan con equipamiento similar al resto: cocina, baño privado y desayuno, y funcionan como base para hacer trekking, ascensos y caminatas por los distintos senderos del parque provincial. Como alternativa menos conocida dentro de este destino, vale la pena preguntar por las tiendas que se montan en establecimientos rurales cercanos, donde la estadía resulta más íntima y los anfitriones suelen organizar cabalgatas guiadas por los cerros.

En cuanto a la mejor época para ir, todo depende del paisaje que busques. Para los glampings de laguna y sierra, el otoño y la primavera son ideales: las temperaturas son templadas, los árboles cambian de color y no hay tanta concurrencia como en verano. Si lo que querés es playa y servicio completo en la costa, entonces conviene apuntar a diciembre, enero y febrero, aunque con la advertencia de reservar con bastante anticipación porque la demanda en domos frente al mar suele agotarse rápido. Y si tu idea es una escapada corta sin gastar de más en nafta, Villa Rosa y Chascomús funcionan muy bien incluso en invierno, sobre todo para una noche de viernes a sábado. Como siempre digo, lo mejor de estos lugares es que la naturaleza hace el resto: solo queda animarse.

JL

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